El Clip
  • Temas
    • Lo público
      • La medicina del millón
      • Litio en conflicto
      • Negocios de familias
      • Un mundo de dolor
      • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
      • Un fondo sin fondo
      • El otro Río de la Plata
      • Diplomacia en las sombras
      • Tras los pasos de Meco
      • Viaje al centro de Odebrecht
      • Pandora Papers Latam
      • El joropo del dragón
      • Siguiendo el dinero para la COVID 19
      • Paraísos de dinero y fe
      • Centinela- Covid-19
      • Transnacionales de la fe
    • Las libertades
      • El caso Lucas Villa
      • El Proyecto Rafael
      • Las Historias Prohibidas de Rappler
      • Proyecto Miroslava
      • Migrantes de Otro Mundo
    • La dignidad humana
      • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
      • Tráileres, trampa para migrantes
      • El Negocio de la Represión
      • Activamente
      • Proyecto Cartel
      • Nurses for Sale
    • La desinformación
      • La mano invisible de las Big Tech
      • Los Ilusionistas
      • Mercenarios Digitales
      • Política Falaz
      • Mentiras Contagiosas
    • El ambiente
      • Aguas Partidas
      • Taladores Digitales
      • Las ruinas del carbón
      • Litio en conflicto
      • Países Minados II
      • Lazos Amazónicos
      • Las grietas del litio
      • Países Minados
      • Carbono Opaco
      • Carbono Gris
      • Tierra de Resistentes
      • Madera sin rastro
      • Amazonía en Riesgo
  • Investigaciones
    • Aguas Partidas
    • Taladores Digitales
    • Las ruinas del carbón
    • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
    • La medicina del millón
    • Arte de magia
    • Litio en conflicto
    • La mano invisible de las Big Tech
    • Países Minados II
    • Lazos Amazónicos
    • Negocios de familias
    • Un mundo de dolor
    • Inocencia en juego
    • El otro Río de la Plata
    • Las grietas del litio
    • Países Minados
    • Los Ilusionistas
    • Tráileres, trampa para migrantes
    • Carbono Opaco
    • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
    • Un fondo sin fondo
    • Mercenarios Digitales
    • El caso Lucas Villa
    • El Proyecto Rafael
    • Carbono Gris
    • Política Falaz
    • Tras los pasos de Meco
    • Viaje al centro de Odebrecht
    • Tierra de Resistentes
    • El Negocio de la Represión
    • Mentiras Contagiosas
    • Pandora Papers Latam
    • Data- Colaboraciones
    • Ver todas
  • Investigaciones de Aliados
  • Clipoteca
  • Quiénes somos
  • Newsletters
Sin resultados
Ver todos los resultados
Donar

El Clip
  • Temas
    • Lo público
      • La medicina del millón
      • Litio en conflicto
      • Negocios de familias
      • Un mundo de dolor
      • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
      • Un fondo sin fondo
      • El otro Río de la Plata
      • Diplomacia en las sombras
      • Tras los pasos de Meco
      • Viaje al centro de Odebrecht
      • Pandora Papers Latam
      • El joropo del dragón
      • Siguiendo el dinero para la COVID 19
      • Paraísos de dinero y fe
      • Centinela- Covid-19
      • Transnacionales de la fe
    • Las libertades
      • El caso Lucas Villa
      • El Proyecto Rafael
      • Las Historias Prohibidas de Rappler
      • Proyecto Miroslava
      • Migrantes de Otro Mundo
    • La dignidad humana
      • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
      • Tráileres, trampa para migrantes
      • El Negocio de la Represión
      • Activamente
      • Proyecto Cartel
      • Nurses for Sale
    • La desinformación
      • La mano invisible de las Big Tech
      • Los Ilusionistas
      • Mercenarios Digitales
      • Política Falaz
      • Mentiras Contagiosas
    • El ambiente
      • Aguas Partidas
      • Taladores Digitales
      • Las ruinas del carbón
      • Litio en conflicto
      • Países Minados II
      • Lazos Amazónicos
      • Las grietas del litio
      • Países Minados
      • Carbono Opaco
      • Carbono Gris
      • Tierra de Resistentes
      • Madera sin rastro
      • Amazonía en Riesgo
  • Investigaciones
    • Aguas Partidas
    • Taladores Digitales
    • Las ruinas del carbón
    • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
    • La medicina del millón
    • Arte de magia
    • Litio en conflicto
    • La mano invisible de las Big Tech
    • Países Minados II
    • Lazos Amazónicos
    • Negocios de familias
    • Un mundo de dolor
    • Inocencia en juego
    • El otro Río de la Plata
    • Las grietas del litio
    • Países Minados
    • Los Ilusionistas
    • Tráileres, trampa para migrantes
    • Carbono Opaco
    • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
    • Un fondo sin fondo
    • Mercenarios Digitales
    • El caso Lucas Villa
    • El Proyecto Rafael
    • Carbono Gris
    • Política Falaz
    • Tras los pasos de Meco
    • Viaje al centro de Odebrecht
    • Tierra de Resistentes
    • El Negocio de la Represión
    • Mentiras Contagiosas
    • Pandora Papers Latam
    • Data- Colaboraciones
    • Ver todas
  • Investigaciones de Aliados
  • Clipoteca
  • Quiénes somos
  • Newsletters
Sin resultados
Ver todos los resultados
Donar
El Clip
Sin resultados
Ver todos los resultados
ES | EN

La muerte de la laguna habitada por la anaconda con cabeza de cera en la Amazonía venezolana

En Apoipó, una comunidad indígena pemón en el río Kukenán, en la Amazonía venezolana, no hay medias tintas. De frente y sin tapujos, su capitán Constantino Díaz apoya la actividad minera, pues —asegura— no tienen más alternativas para subsistir. La extracción de oro en aumento ya ha ocasionado la desaparición de un morichal y de la laguna Morompo Deuta en la que sus habitantes pescaban y se bañaban cuando eran niños. “Todo está contaminado, los pececitos del río Kukenán están contaminados”, lamenta el líder indígena José Bolívar.

14/09/2026

Por: María de los Ángeles Ramírez (Correo del Caroní)

Morichales

Los morichales actúan como esponjas naturales del agua dulce y sirven como reservorios en tiempos de sequía. Además, son un importante hábitat de aves, mamíferos y reptiles. Foto María Ramírez Cabello

Share on FacebookShare on Twitter

Mucho ha cambiado alrededor de la comunidad indígena de Apoipó en el municipio Gran Sabana, en la esquina suroriental de Venezuela a escasos kilómetros de la frontera con Brasil. La selva amazónica en el sinuoso trayecto hacia la comunidad ya no es tan frondosa como hace décadas, los animales que solían cazar —venados, pavas y guácharos— ya no abundan, el río ya no es cristalino, y el clima ha variado y lo perciben ahora más caluroso. Sin embargo, lo que sí ha perdurado desde que los ancianos eran pequeños es la minería de oro que, según ellos mismos cuentan, data de más de seis décadas.

José Bolívar, de 65 años, secretario de la capitanía comunitaria del pueblo indígena pemón, recuerda las viejas máquinas mineras que operaban en el territorio amazónico como unos gigantes metálicos por debajo de los cuales caminaba cuando era niño. Las máquinas pertenecían a concesiones mineras. Bolívar asegura que “cuando se organizó la comunidad, en 1952, ya había minería”, una referencia que no puede verificarse en imágenes satelitales, pues el primer satélite dedicado a monitorear las superficies de la Tierra, Landsat 1, fue lanzado 20 años después. “Cuando la primera empresa se fue, vino otra. Cuando (Hugo) Chávez llega a la presidencia, cambia el esquema, pero la comunidad siguió trabajando de forma artesanal y con motores”. 

En los años siguientes, la minería se intensificó aún más con la crisis económica en Venezuela. Esto, pese a que estos territorios no están dentro del polígono del megaproyecto estatal Arco Minero del Orinoco que atraviesa la Amazonía en la margen sur del río Orinoco. Por ende, la extracción de minerales en el territorio de los indígenas pemón es ilegal.

Además de esas moles de hierro que hurgaban en la tierra en busca de oro, Bolívar recuerda una enorme laguna rodeada de morichales. La conocían como Morompo Deuta. En castellano, Morompo es cera y Deuta es orificio. Según la cosmovisión pemón, en este espejo de agua habitaba una anaconda con cabeza de cera. Allí, la comunidad y los visitantes solían pescar. “Eso ya no existe, ahora todo está contaminado (…) Aún quedan lagunas en las que no se vierten desechos, pero los pececitos que están en el río principal, en el Kukenán, están contaminados”, se lamenta.

Apoipó resalta en cualquier búsqueda satelital por las inmensas marcas mineras en tierra, pero también por la actividad de dragas en el río Kukenán, como se le conoce al primer tramo del río Caroní desde su nacimiento. Es la arteria fluvial de la cuenca del Caroní, en la que están -en su sección inferior- tres centrales hidroeléctricas, incluyendo la Simón Bolívar en Guri que abastece más del 60% de la demanda eléctrica del país.  

Este territorio no sólo resalta por ello, sino por la pérdida de superficies detectadas de agua natural y la aparición de lo que los científicos llaman “agua antrópica” asociada a la minería, según los mapas de MapBiomas, un consorcio de organizaciones no gubernamentales de la Amazonía que mapea los cambios de uso de la tierra y la evolución de cuerpos de aguas sometidos a múltiples presiones. Por agua antrópica se refieren a los cuerpos de agua superficiales, creados o intervenidos por alguna actividad ejecutada por el hombre como la minería. En este caso, las lagunas verde azuladas, cercanas a socavones mineros, pozos en los que directamente se descargan los desechos mineros y acumulaciones de agua derivadas de actividades extractivas.

La desaparición hace una década de la laguna en Apoipó, hábitat de la anaconda con cabeza de cera, a escasos kilómetros del pueblo sirve como alerta del creciente interés por los minerales en el subsuelo amazónico por parte de locales y compañías internacionales. Ese atractivo aumentó, luego de que Estados Unidos depusiera y capturara al presidente venezolano Nicolás Maduro en enero de 2026. Meses después, el gobierno aprobó una reforma de la Ley de Minas que abrió las puertas del sector extractivo al capital extranjero.

El del Kukenán no es un problema aislado. Correo del Caroní y Mongabay Latam recorrieron cuatro ríos, identificados con apoyo de científicos de MapBiomas y del programa de formación en ecología cuantitativa del Instituto Serrapilheira de Brasil, como parte de la investigación Aguas Partidas coordinada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en alianza con ocho medios de la región. 

En total, esta alianza periodística analizó 722 microcuencas de cuatro países —el 63% en territorio de al menos 96 pueblos indígenas— usando información de la plataforma MapBiomas Agua. Los resultados son contundentes: un patrón de pérdida de agua natural y ganancia de aguas antrópicas asociadas a actividades humanas, con amplias consecuencias no solo ambientales sino también sociales. 

En Venezuela, la cuenca del Caroní es la segunda con mayor pérdida de superficie de agua del país. En Perú, la mitad de las microcuencas estudiadas registró un incremento de agua artificial, estando concentrada en un 99,7% en aquellas con presencia de minería legal e ilegal. En Bolivia, las microcuencas con minería ilegal ganaron 22% de superficie de agua en 24 años, mientras que las que no tienen ninguna minería perdieron 17%. En Colombia, donde la deforestación por ganadería es la presión dominante, hay microcuencas donde la deforestación acumulada cubre más de la mitad del territorio, y las más deforestadas también pierden agua.

En las cuatro cuencas, con la misma metodología, se repite un patrón más fino: una de cada seis microcuencas pierde agua natural y gana agua artificial al mismo tiempo en el mismo lugar, con amplias consecuencias no solo ambientales sino también sociales. En la zona de Apoipó, la superficie de agua natural detectable se redujo de 200 a 43,2 hectáreas (un 78%) en dos décadas.

Mapa Localizacio?n Apoipo? PNC
Apoipó fue fundada en 1952. La marca minera en el territorio se ha expandido con los años y abarca una superficie de 326 hectáreas en 2024. Mapa Localización Apoipó – Elaborada por Carlos Maytín
Apoipo
“Los animales se han alejado; no hay caza como antes, y la minería ha llevado a que la gente compre pollo y carne”, dijo el indígena José Bolívar, durante el recorrido hacia la comunidad de Apoipó | Foto María Ramírez Cabello

Décadas de minería en el margen de Canaima

El río Kukenán nace en un tepuy, las gigantes mesetas rocosas de cima plana que emergen en el sector oriental del Parque Nacional Canaima y que, para la cultura pemón, son montañas sagradas. Mientras este sector atrae a los turistas que deciden emprender la popular excursión al tepuy Roraima, el tramo occidental del parque atesora al Auyantepui y al Churún-Merú o Kerepakupai-Merú —conocido como Salto Ángel—, la caída de agua más alta del mundo en un ecosistema tan singular que ha sido inmortalizado en relatos como El mundo perdido de Arthur Conan Doyle o la película Up de Pixar. 

Por su enorme valor biológico y paisajístico, el Parque Nacional de tres millones de hectáreas —casi el tamaño de Bélgica— fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. 

La comunidad de Apoipó está enclavada en la margen izquierda del río Kukenán, que marca la frontera natural del Parque Nacional Canaima, unos 100 kilómetros abajo de su nacimiento en el tepuy del mismo nombre. Apoipó cuenta, en la actualidad, con cerca de 700 habitantes, una población que es mayor si se suman los otros siete pueblos en ese mismo territorio. 

Los ancianos recuerdan que hace al menos seis décadas hubo concesiones mineras formales, aprobadas por el gobierno, que atrajeron a los locales a esta actividad en paralelo con la práctica de la agricultura. “Los abuelos estaban en contra de eso, pero por la necesidad y la carencia de servicios se hacía, incluso, en contra de la voluntad de los ancianos”, señala Bolívar. 

La minería de oro ha crecido en los últimos años en la Amazonía venezolana, una región que abarca 51% del territorio nacional, según los límites definidos por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg). La organización ha destacado que la mayor parte de la pérdida boscosa en cada país amazónico, entre 1985 y 2022, tuvo lugar fuera de los territorios indígenas (TI) y las Áreas Naturales Protegidas (ANP), pero algunos experimentaron una afectación importante de sus TI y ANP, como en el caso de Venezuela, con 45% de remoción de bosque dentro de estas figuras.

Una investigación del medio venezolano, Armando.info, contabilizaba hasta 2021 más de 3 mil 700 puntos mineros en el sur del país y cerca de 40 pistas clandestinas, dentro y fuera de territorios indígenas y áreas protegidas.

El Plan Maestro de la cuenca del río Caroní, elaborado por la estatal Electrificación del Caroní (Edelca) en 2003, identificaba el área bajo contratos y concesiones en el Alto Caroní en 62.171 hectáreas, mientras que el área en explotación rondaba las 24.523 hectáreas. Era la mayor concentración extractivista (30,88%) de la cuenca, comparada con el bajo (1,58%) y medio Caroní (9,89%).

En el geoportal de MapBiomas, las primeras marcas mineras en Apoipó y sus cercanías aparecen en 1992, año en el que se observa apenas un foco minero hacia el noreste del territorio indígena y cercano a las riberas del río Kukenán (o Caroní) que abarca media hectárea. En 2024, la superficie de uso minero alcanzó unas 326 hectáreas. 

El análisis en la herramienta indica que, como consecuencia de la expansión minera, hoy hay menos superficie de sabanas arbustales, el ecosistema con mayor pérdida. Pasaron de 1.762 hectáreas en 1985 a 1.443 hectáreas en 2024. Estas superficies son utilizadas a menudo para depositar los materiales ya procesados y extraídos previamente de fosas mineras, la mayoría localizadas en y cerca de ecosistemas de humedal tipo herbazal o arbustal inundable. En 1985, estos humedales ocupaban unas 353 hectáreas, mientras que en 2024 abarcaban 340 hectáreas. Se trata de sectores en los que frecuentemente los mineros realizan extracción de material y crean fosas, que tienden a convertirse con el tiempo en las típicas lagunas artificiales, llenas de agua contaminada.

Deslice el cursos para  comparar los cambios en la cobertura vegetal en Apoipó

La comunidad de Apoipó no está dentro del Parque Nacional Canaima, pero sí en su zona de amortiguación, por lo que la minería circundante puede afectar el área protegida. Sobre todo porque el río Caroní —a orillas del territorio de Apoipó— se localiza dentro del parque, explica Carlos Maytín, doctor en ciencias ambientales e investigador de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG). “Este sector que forma parte de una gran llanura aluvial única en el Alto Caroní, y de gran valor ecológico y paisajístico, es el que tiene la mayor afectación de riberas por la actividad minera, en especial la asociada a la mina Apoipó”, dice.

“Aún quedan lagunas en las que no se vierten desechos, pero los pececitos que están en el río principal, en el Kukenán, están contaminados. Eso está a simple vista, no lo podemos ocultar”.

José Bolívar, secretario

Maytín señala que las minas no sólo afectan el lecho del río sino que además drenan sus desechos directo al Caroní. Llevan, explica, “no solo materiales sedimentables sino también contaminantes, especialmente metales pesados, mercurio, los asociados al uso de grasas y aceites, entre otros, comunes por el tipo de maquinaria utilizada en diferentes actividades típicas en el tipo de minería que se desarrolla en el Alto Caroní”.  

Un informe de la oenegé ambiental SOS Orinoco de 2020 señala que las minas en Apoipó no se reducen sólo a trabajos en sus orillas, sino también dentro del río Caroní. “Antes y después del salto se encuentran numerosas balsas, alrededor de 30, cada una cuenta con entre 10 y 12 buzos, la mayoría indígenas con muy buena experticia en tal oficio, quienes hacen turnos para que la operación no se pare las 24 horas del día los 365 días del año”, escribieron.

De acuerdo con el reglamento comunitario que regula la pequeña minería en Apoipó, las áreas para la extracción aurífera están localizadas en los siguientes sectores: por el norte, en las orillas del río Kukenán, en el caserío Imawari y un área conocida como Codsa 13; por el este, en la quebrada May y el caserío Pawik; por el sur, en los ríos Wadachik, Dawatay, Surukún, Iwarkata y Akare; y por el oeste, en el puerto principal de Apoipó y sus alrededores.

Draga minera
Impacto Draga

Una draga minera vista desde la margen izquierda del río Kukenán durante una visita al territorio a principios de agosto de 2026 | Foto María Ramírez Cabello

Cuerpos de agua natural en peligro

Morompo Deuta, la laguna rodeada de morichales que desapareció hace una década aproximadamente, sufrió el impacto directo de la minería. Aunque era un espacio destinado a la pesca, los mineros se fueron acercando poco a poco. Primero, extrajeron oro en los morichales y en la medida en la que avanzaron año a año el cuerpo de agua se secó y parte de la vegetación original se perdió.

“Esa laguna está tapada de yuma. La gente iba a pescar, era sana, esa yuma es la arena que sale de la cola del trabajo minero, se puede recuperar; pero los morichales sí murieron en su totalidad, ya no existen”, confirmó Eude Piñero, presidente del Consejo de Ancianos de Apoipó y excapitán.

Cartografi?a
Bolívar marca de color marrón la laguna Morompo Deuta, que desapareció tras el ejercicio de la minería | Foto María Ramírez Cabello

Datos de Mapbiomas Venezuela revelan que la superficie detectada por satélite de los cuerpos de agua naturales en Apoipó y sus cercanías era equivalente a 200 hectáreas en el 2000. Las dos décadas posteriores muestran una tendencia a la pérdida de superficie de agua natural observable. En el 2024, decreció 78% hasta 43,2 hectáreas.

El agua asociada a la minería pasó de un nivel prácticamente indetectable (menos de 0,1 hectárea, el orden de un píxel de satélite) en 2000, a cerca de 2,7 hectáreas en 2024.

El coordinador técnico de MapBiomas Aguas Venezuela, Anderson Albarrán, explicó que los resultados de la Colección 3 muestran una señal importante: Durante el período 2000 – 2024 se observa una tendencia nacional de reducción de la superficie de agua superficial. “En 2024 se detectaron 3,17 millones de hectáreas de agua superficial, equivalentes a cerca de 3% del territorio nacional. Esa superficie fue aproximadamente 3% menor que la media histórica, estimada en 3,31 millones de hectáreas. Además, en los últimos diez años la superficie de agua se ha mantenido por debajo de dicha media”.

Albarrán sostuvo que esta dinámica ocurre en un contexto de crisis climática y creciente variabilidad hidrológica. “El registro mínimo de toda la serie se presentó en marzo de 2016, durante un evento fuerte de El Niño, la superficie de agua superficial fue 12% menor que la media histórica. Este resultado no significa que todos los cuerpos de agua se comporten de la misma manera, pero sí evidencia la sensibilidad del territorio venezolano ante períodos de sequía y alteraciones en los patrones de precipitación”. 

En 2024, precisó, cerca de 80% de la superficie de agua mapeada correspondía a cuerpos de agua naturales, mientras que alrededor de 20% correspondía a cuerpos de agua antrópicos, vinculados a usos e infraestructuras humanas. “Sin embargo, la superficie de cuerpos de agua naturales fue 7% menor que en 2000. La cuenca del Caroní es una de las más relevantes en este contexto. Entre las cuencas analizadas, presenta la segunda mayor pérdida neta de superficie de agua superficial del país: 33,9 mil hectáreas entre 2000 y 2024. Solo la cuenca del Lago de Maracaibo muestra una pérdida superior, de 52,7 mil hectáreas; le sigue la cuenca del Caura, con 10,7 mil hectáreas”.

En la cuenca del Caroní, la mayor proporción la concentran los cuerpos de agua para uso hidroeléctrico, que han sufrido una variación leve a la baja en las últimas dos décadas. Empero, en este mismo periodo, los datos de Mapbiomas Venezuela muestran que los cuerpos de agua natural observables por satélite han disminuido de 125 mil a 72 mil hectáreas, una contracción de 42%. En contraste, las aguas asociadas al uso minero se han más que duplicado al pasar de 46 a 129 hectáreas.

El análisis regional de la investigación —el que comparó 722 microcuencas en las cuatro cuencas— encontró que el Caroní sigue el mismo patrón que Perú y Bolivia: casi toda el agua artificial nueva de sus ríos apareció donde hay minería. Y como en las otras cuencas, ese reemplazo cae sobre territorio indígena: casi todo el Caroní —el 95% de sus microcuencas— es territorio pemón.

Sobre el aumento de las superficies de agua asociadas a la minería, Albarrán advierte que deben interpretarse como una “alerta territorial”. “A escala nacional, la superficie de agua asociada a minería aumentó cerca de 50% entre 2000 y 2024 y se concentra principalmente en el bioma Amazonía, al sur del Orinoco. En Apoipó, la señal técnica más relevante sería identificar dónde coinciden cuatro factores: pérdida de vegetación natural, reducción de agua natural, transición hacia superficies intervenidas y aparición o expansión de agua antrópica asociada a minería u otros usos”.

Aguas 2
Infogram
vv
Infogram

El doctor en ciencias ambientales, Carlos Maytín, complementa al señalar que un aspecto importante con relación a la reducción del agua de origen natural en Apoipó, y especialmente luego del mínimo de precipitación debido a los efectos del fenómeno de El Niño, “es que dicha reducción se produce a pesar de que posterior a dicho año los promedios espaciales de precipitación acumulada se fueron incrementando en el área (…) Esta tendencia ha durado unos 12 años”. Subrayó que antes de 2012 hubo un lapso de advertencia en la dinámica de los cuerpos de agua con valores muy bajos de superficie entre 2008 y 2011. 

Además del descenso en la superficie detectada de cuerpos de agua natural, la pérdida de vegetación también es notable, con las mayores pérdidas a partir del 2012 y alcanzando para el 2024 la cifra de 390 hectáreas, de acuerdo con los datos de Mapbiomas. “Todo apunta a un efecto negativo del incremento de superficie de uso minero y consecuente pérdida de cobertura vegetal en el tiempo, que no ha sido compensado por lapsos de aumentos en las precipitaciones”, dijo Maytín.

El experto explicó que la pérdida de cobertura vegetal contribuye a la disminución de la superficie de cuerpos de agua naturales, “ya que promueve procesos de sedimentación y su eventual colmatación, debido a una intensificación de la erosión de suelos, posterior transporte y, finalmente, sedimentación de los materiales erosionados hacia los sectores más deprimidos del terreno, donde se localizan la mayoría de los cuerpos de agua naturales”. 

“En la cuenca del Caroní se articulan bosques, sabanas, tepuyes, ríos, humedales, morichales y territorios indígenas, de modo que cualquier transformación debe entenderse como parte de un sistema interconectado. La importancia de esta mirada sistémica es que lo que sucede en una quebrada, una cabecera de cuenca, un morichal o una zona de sabana puede tener efectos acumulativos aguas abajo”.

Anderson Albarrán, coordinador técnico MapBiomas Venezuela

Campamentos Kukena?n
Ri?o Kukena?n

A escasos metros del río Kukenán hay campamentos en los que viven mineros. Las mujeres recogen agua de lluvia y caminan hasta una quebrada, a 20 minutos de distancia, en busca de agua | Foto María Ramírez Cabello

“Los ríos piden auxilio”

El impacto ambiental se evidencia en el trayecto a la comunidad indígena pemón y también en su entrada principal. Allí, la tierra de un enorme morichal -ecosistema tipo humedal en el que predomina la palma de moriche (Mauritia flexuosa), conocida en otros países amazónicos como burití- luce removida a medida que el vehículo avanza. No hay máquinas en la actualidad ni mineros. Hasta hace unos años, las familias caminaban a esta y otras fuentes en busca de agua para los quehaceres del día a día. “Ese morichal lo acabaron en busca de oro”, dijo una mujer indígena, que pidió no ser identificada por temor a represalias. 

Apoipó resalta en el mapa por la extensa huella minera y ahora también por la pérdida de agua natural en su territorio, de acuerdo con datos de MapBiomas Venezuela. La comunidad ha construido dos diques para el suministro de agua hasta el poblado | Foto María Ramírez Cabello

Jhony Pérez, encargado del comité de minería de la comunidad, recuerda que iban con contenedores plásticos para abastecerse de agua. “El morichal era bueno, pero la minería afectó mucho”, dice. La extracción de oro ocurrió alrededor de 2006, pero por los daños tuvieron que paralizarla, precisa el presidente del Consejo de Ancianos, Eude Piñero.

El hombre recuerda que por las quebradas corría agua pura, pero los mineros taparon algunos cauces. “Eran ríos sanos, sitios de recreación, naturales. Uno se bañaba, pescaba, yo lo viví así. Era bonito, no había contaminación como ahorita. Para el año 1994, las empresas habían introducido maquinaria grande”, cuenta. “Tramos de quebradas han desaparecido, en las cabeceras todavía existen, pero una parte, calculo hasta 500 metros, están totalmente tapados en algunas quebradas”.

Piñero, quien también ejerce la minería, dice que si los ríos pudieran comunicarse, pedirían auxilio. “Es una preocupación muy grande porque se está viendo la destrucción. Como miembros de la comunidad hemos querido trabajarlo de manera controlada, pero algunos líderes permitieron el ingreso de maquinarias grandes. Yo no permití eso cuando fui capitán. Después hubo una pelea interna. Cuando dejé todo, vino el desastre. Pero es la única fuente que está generando ingresos”. 

Constantino Díaz, capitán de la comunidad, dice que para garantizar la provisión de agua para consumo decidieron construir dos diques que abastecen por gravedad a Apoipó. Uno fue edificado en 2023 y otro en 2026. Hay una norma comunitaria clara: está prohibido ejercer la minería en las zonas altas que abastecen las represas. “Después de que gané la capitanía, ya el territorio estaba afectado, entonces nosotros también compramos motores porque teniendo oro debajo de la tierra hay que sacarlo para poder mantener a la comunidad (…) Lo que ingresa por minería se ha invertido en obras, en educación y salud”, dice.

https://recursos.elclip.org/aguas-partidas/video-apoipo.mp4

Díaz, que ejerce su segundo periodo como autoridad indígena, es un abierto defensor de la minería e, incluso, la practica. “Todo el mundo menciona a Apoipó, pero nosotros recibimos toda esa contaminación porque por acá más arriba también hay minería”, dice el capitán de 45 años.

La comunidad cuenta con un reglamento general con 11 artículos en torno a las actividades de la pequeña minería, que establece que “todo miembro y habitante de la comunidad tiene derecho al trabajo que genere ingreso para el sustento de la familia y cubrir los gastos de mantenimiento del hogar sin ninguna restricción que desmejore la calidad de vida de cada uno de los miembros de la familia”. 

ReglamentoLa norma también señala que es deber de todo dueño de monitores hidráulicos -un equipo mecánico que dispara agua a alta presión para desprender las paredes de las minas- contribuir con el desarrollo comunal, de acuerdo con los planes y proyectos establecidos por la comunidad. Un informe de gestión de la capitanía muestra un extenso listado de actividades ejecutadas desde el 2007, ante la falta de respuesta de las autoridades gubernamentales, con recursos provenientes de la minería. La escuela técnica fue construida con fondos de la mina. También el centro de salud de atención médica primaria, el templo de la religión adventista, el comedor comunal, el salón de usos múltiples, la tribuna deportiva y dos puentes que cruzan pequeños caños. Con el dinero del oro compraron una lancha, dos plantas eléctricas, insumos médicos y equipos de sonido para la comunidad. Con el oro pagan, incluso, los salarios de los profesores de la escuela.

Escuela te?cnica
La Escuela Técnica fue construida con recursos provenientes de la minería, de acuerdo con el informe de gestión de la capitanía indígena

En los campamentos cercanos a las minas, sin embargo, el acceso al agua no es por tuberías. En estos habitan mineros no indígenas procedentes de diversos estados del país. Taniuzka Vásquez, una comerciante de 36 años oriunda del estado Sucre, recoge agua de lluvia en baldes y camina unos 20 minutos hasta una quebrada para recolectar agua para lavar, cocinar y beber. Aunque las casas improvisadas, de madera y lonas plásticas, están a escasos metros del río Kukenán, nadie toma agua del cuerpo fluvial. “¿Cómo voy a beber agua del río? ¡Está sucia!”, dice Johannys Lugo, una joven de 25 años, con dos hijos de ocho y nueve años. “Recogemos agua del pozo y de la quebrada y la hervimos”, sostuvo. 

Agua recolectada
Ángel Rojas, un minero de 31 años, pesca durante las noches en el río Kukenán al menos dos veces al mes | Foto María Ramírez Cabello
 
Pozo Campamento
Algunas familias buscan agua en un pozo cerca del campamento. A pocos metros está el río Kukenán | Foto María Ramírez Cabello

En el programa de gestión comunal 2025-2028 de Apoipó, uno de los objetivos es establecer condiciones de trabajo para las zonas mineras, en las que se considere la recuperación de áreas afectadas por la extracción de minerales. El presidente del Consejo de Ancianos, Eude Piñero, contó que cuentan con un proyecto de vivero comunitario con capacidad para 10 mil plantas de diversas especies, con las que aspiran reforestar áreas afectadas. 

Pero necesitarán más, pues coinciden en que solo la minería les permite subsistir. En mayo de 2026, una decisión no difundida de las autoridades indígenas puso en una peliaguda prueba a la comunidad y a otras dentro y fuera del Parque Nacional Canaima.

La resolución determinaba el freno a las actividades mineras durante las dos últimas semanas de mayo, de cara a la búsqueda y evaluación de alternativas económicas que no estuvieran basadas en la explotación de minerales en ese territorio de pueblos indígenas y ecosistema frágil que es parte vital de una de las cuencas más importantes de Venezuela: la del río Caroní. 

“Algunos propusieron tres meses, pero solo fueron dos semanas. Hasta los comercios estaban preocupados porque todos viven de la minería. Es una realidad”, dijo el capitán Díaz.

Tras décadas ejerciendo la minería, que ha dejado huellas profundas en la tierra y sus propias tradiciones, hay una apreciación en la que coinciden las autoridades indígenas. Como dice José Bolívar, “la minería se va a acabar cuando el Estado venezolano atienda como debe ser a la comunidad en los servicios, la vialidad, la educación, la salud. Mientras no ocurra eso, seguiremos trabajando la mina, no hay otra forma de ingreso”.

Aguas Partidas

Este proyecto es resultado de una colaboración entre periodistas y científicos latinoamericanos, impulsada por el Instituto Serrapilheira de Brasil y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), para explorar el ciclo del agua Atlántico – Amazonia – Andes y las disrupciones en los servicios ambientales que éste proporciona al continente.

Relacionadas

DSC05562
septiembre 17, 2026

La agonía del río Kaka: las playas muertas y el agua contaminada que dejó la minería de oro en territorio indígena leco

20260521_Goiabal_drone_foto_12
septiembre 17, 2026

El Atlántico avanza hacia la costa y cambia la vida en la desembocadura del Amazonas

IMG_9225 (1)
septiembre 17, 2026

El páramo al que se le paga por sus servicios hídricos pero que no recibe ese dinero

  • Investigaciones
  • Quiénes somos
  • Nos faltas tú
  • Contáctenos

© 2024 Centro Latinoamericano de Investigación Periodística. Todos los derechos reservados.

Política de uso de datos de CLIP Políticas de cookies

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Temas
    • Lo público
    • Las libertades
    • La dignidad humana
    • La desinformación
    • El ambiente
  • Investigaciones
    • Aguas Partidas
    • Taladores Digitales
    • Las ruinas del carbón
    • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
    • La medicina del millón
    • Arte de magia
    • Litio en conflicto
    • La mano invisible de las big tech
    • Países Minados II
    • Lazos Amazónicos
    • Negocios de familias
    • Un mundo de dolor
    • Inocencia en juego
    • El otro Río de la Plata
    • Las grietas del litio
    • Los Ilusionistas
    • Tráileres, trampa para migrantes
    • Carbono Opaco
    • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
    • Un fondo sin fondo
    • Mercenarios Digitales
    • El caso Lucas Villa
    • El Proyecto Rafael
    • Carbono Gris
    • Política Falaz
    • Tras los pasos de Meco
    • Viaje al centro de Odebrecht
    • Tierra de Resistentes
    • El Negocio de la Represión
    • Mentiras Contagiosas
    • Pandora Papers Latam
    • Amazonía en Riesgo
    • Data- Colaboraciones
  • Investigaciones de Aliados
  • Clipoteca
  • Quiénes somos
  • Newsletters
  • Contáctenos

© 2024 Centro Latinoamericano de Investigación Periodística. Todos los derechos reservados.

Política de uso de datos de CLIP Políticas de cookies