El Clip
  • Temas
    • Lo público
      • La medicina del millón
      • Litio en conflicto
      • Negocios de familias
      • Un mundo de dolor
      • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
      • Un fondo sin fondo
      • El otro Río de la Plata
      • Diplomacia en las sombras
      • Tras los pasos de Meco
      • Viaje al centro de Odebrecht
      • Pandora Papers Latam
      • El joropo del dragón
      • Siguiendo el dinero para la COVID 19
      • Paraísos de dinero y fe
      • Centinela- Covid-19
      • Transnacionales de la fe
    • Las libertades
      • El caso Lucas Villa
      • El Proyecto Rafael
      • Las Historias Prohibidas de Rappler
      • Proyecto Miroslava
      • Migrantes de Otro Mundo
    • La dignidad humana
      • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
      • Tráileres, trampa para migrantes
      • El Negocio de la Represión
      • Activamente
      • Proyecto Cartel
      • Nurses for Sale
    • La desinformación
      • La mano invisible de las Big Tech
      • Los Ilusionistas
      • Mercenarios Digitales
      • Política Falaz
      • Mentiras Contagiosas
    • El ambiente
      • Aguas Partidas
      • Taladores Digitales
      • Las ruinas del carbón
      • Litio en conflicto
      • Países Minados II
      • Lazos Amazónicos
      • Las grietas del litio
      • Países Minados
      • Carbono Opaco
      • Carbono Gris
      • Tierra de Resistentes
      • Madera sin rastro
      • Amazonía en Riesgo
  • Investigaciones
    • Aguas Partidas
    • Taladores Digitales
    • Las ruinas del carbón
    • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
    • La medicina del millón
    • Arte de magia
    • Litio en conflicto
    • La mano invisible de las Big Tech
    • Países Minados II
    • Lazos Amazónicos
    • Negocios de familias
    • Un mundo de dolor
    • Inocencia en juego
    • El otro Río de la Plata
    • Las grietas del litio
    • Países Minados
    • Los Ilusionistas
    • Tráileres, trampa para migrantes
    • Carbono Opaco
    • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
    • Un fondo sin fondo
    • Mercenarios Digitales
    • El caso Lucas Villa
    • El Proyecto Rafael
    • Carbono Gris
    • Política Falaz
    • Tras los pasos de Meco
    • Viaje al centro de Odebrecht
    • Tierra de Resistentes
    • El Negocio de la Represión
    • Mentiras Contagiosas
    • Pandora Papers Latam
    • Data- Colaboraciones
    • Ver todas
  • Investigaciones de Aliados
  • Clipoteca
  • Quiénes somos
  • Newsletters
Sin resultados
Ver todos los resultados
Donar

El Clip
  • Temas
    • Lo público
      • La medicina del millón
      • Litio en conflicto
      • Negocios de familias
      • Un mundo de dolor
      • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
      • Un fondo sin fondo
      • El otro Río de la Plata
      • Diplomacia en las sombras
      • Tras los pasos de Meco
      • Viaje al centro de Odebrecht
      • Pandora Papers Latam
      • El joropo del dragón
      • Siguiendo el dinero para la COVID 19
      • Paraísos de dinero y fe
      • Centinela- Covid-19
      • Transnacionales de la fe
    • Las libertades
      • El caso Lucas Villa
      • El Proyecto Rafael
      • Las Historias Prohibidas de Rappler
      • Proyecto Miroslava
      • Migrantes de Otro Mundo
    • La dignidad humana
      • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
      • Tráileres, trampa para migrantes
      • El Negocio de la Represión
      • Activamente
      • Proyecto Cartel
      • Nurses for Sale
    • La desinformación
      • La mano invisible de las Big Tech
      • Los Ilusionistas
      • Mercenarios Digitales
      • Política Falaz
      • Mentiras Contagiosas
    • El ambiente
      • Aguas Partidas
      • Taladores Digitales
      • Las ruinas del carbón
      • Litio en conflicto
      • Países Minados II
      • Lazos Amazónicos
      • Las grietas del litio
      • Países Minados
      • Carbono Opaco
      • Carbono Gris
      • Tierra de Resistentes
      • Madera sin rastro
      • Amazonía en Riesgo
  • Investigaciones
    • Aguas Partidas
    • Taladores Digitales
    • Las ruinas del carbón
    • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
    • La medicina del millón
    • Arte de magia
    • Litio en conflicto
    • La mano invisible de las Big Tech
    • Países Minados II
    • Lazos Amazónicos
    • Negocios de familias
    • Un mundo de dolor
    • Inocencia en juego
    • El otro Río de la Plata
    • Las grietas del litio
    • Países Minados
    • Los Ilusionistas
    • Tráileres, trampa para migrantes
    • Carbono Opaco
    • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
    • Un fondo sin fondo
    • Mercenarios Digitales
    • El caso Lucas Villa
    • El Proyecto Rafael
    • Carbono Gris
    • Política Falaz
    • Tras los pasos de Meco
    • Viaje al centro de Odebrecht
    • Tierra de Resistentes
    • El Negocio de la Represión
    • Mentiras Contagiosas
    • Pandora Papers Latam
    • Data- Colaboraciones
    • Ver todas
  • Investigaciones de Aliados
  • Clipoteca
  • Quiénes somos
  • Newsletters
Sin resultados
Ver todos los resultados
Donar
El Clip
Sin resultados
Ver todos los resultados
ES | EN | PT

Un ecosistema único: los arenales de Brasil están conectados a las lluvias de la Amazonía

Combatidas durante décadas, estas formaciones del suroeste de Rio Grande do Sul ayudan a garantizar el agua de la región. Forman parte de un complejo ciclo hidrológico que une la lluvia que llega desde la Amazonía con el Sistema Acuífero Guaraní.

14/09/2026

Por: Veridiana Dalla Vecchia (Jornal Correio do Povo)

areal manoel viana_veridiana dalla vecchia

Un arenal en Manoel Viana. Foto: Veridiana Dalla Vecchia*

Share on FacebookShare on Twitter

Vistos desde cierta distancia, en el paisaje formado por coxilhas — suaves colinas cubiertas de vegetación rasante —, se parecen bastante entre sí: manchas en el suelo cuyos colores varían del marrón claro al rosa rojizo o anaranjado, en medio de la inmensidad del horizonte verde que deja ver la Pampa. Es invierno, así que la soja no forma parte del paisaje, pero los campos están cubiertos por algún otro cultivo, todavía pequeño y pegado al suelo. De cerca, sin embargo, todo cambia, y cada arenal tiene sus particularidades. Uno de ellos, en el municipio de São Francisco de Assis, es un tramo redondeado de arena y piedras — o rocas, como me corrigieron los geógrafos y los estudiantes de Geografía que me acompañaban en una visita realizada en junio.

En el Areal Redondo, como lo conocen los estudiantes e investigadores de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (Ufrgs), las rocas de arenisca son omnipresentes y la vegetación en su interior es casi nula. En esa área de 48.743 metros cuadrados, equivalente a poco menos de siete campos de fútbol, también se observan los fulguritos, pequeños tubos que se transforman en vidrio cuando un rayo impacta en la arena, algo bastante habitual en la zona. También aparecen madrigueras de armadillos, además de huellas de animales.

Estos pequeños pedazos de tierra de los campos de Rio Grande do Sul fueron durante décadas combatidos por productores, académicos y gobiernos que intentaban encontrar especies capaces de crecer en los arenales, o técnicas que pudieran frenar lo que creían que era un proceso de desertificación en marcha. Sin embargo, los arenales forman parte de un complejo ciclo hidrológico que une la Amazonía, el océano Atlántico y la Pampa, y que resulta fundamental para personas y animales. En una superficie de algo menos de 5000 hectáreas, repartidas por diez municipios del suroeste del estado, donde hay poca o ninguna vegetación, parte del agua de lluvia se filtra en el suelo arenoso de estos frágiles ecosistemas y abastece al Sistema Acuífero Guaraní (SAG).

 

areal redondo são francisco de assis_veridiana
Areal Redondo, São Francisco de Assis. Foto: Veridiana Dalla Vecchia
areal redondo são francisco de assis_ alina souza (3)
Un fulgurito. Foto: Alina Souza

 

En São Francisco de Assis, al igual que en los otros nueve municipios con presencia de arenales, alrededor del 25 % de las precipitaciones proceden, de forma directa o indirecta, de la Amazonía. Otra parte importante, el 14 %, procede del Atlántico. Los cálculos para este reportaje los realizó Sandro Pauli Jr., físico de la Universidad Federal de Santa Catarina y especialista en el análisis de modelos climáticos de seguimiento de la humedad atmosférica. Pauli, que forma parte del Programa de Formación en Ecología Cuantitativa del Instituto Serrapilheira, trazó el recorrido del agua utilizando un modelo informático que rastrea la humedad atmosférica, siguiendo paso a paso la trayectoria de las masas de aire.

 

AP_Infografia AAA_ESP
Infografía: CLIP

 

De todo el agua que cae sobre los arenales, el 14 % llega hasta el Sistema Acuífero Guaraní, según las mediciones realizadas por Jean Carlo Caneppele, doctor en Geografía, que actualmente realiza un posdoctorado en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). Gracias a la función de filtración del agua que desempeñan los arenales y a la conservación de especies autóctonas de la flora y la fauna, los investigadores defienden hoy que estas formaciones sean reconocidas como prestadoras de servicios medioambientales. Esto permitiría que los arenales pasaran a formar parte de las políticas públicas de conservación e incluso de proyectos de Pago por Servicios Ambientales (PSA) que beneficiarían a los productores rurales de la región. “Es algo único en Brasil. Solo se da en esos diez municipios de Rio Grande do Sul. Son ecosistemas que cuentan con fauna y flora asociadas. Por lo tanto, no tenemos que combatirlos”, afirma el investigador.

Caneppele, que forma parte del Grupo de Investigación sobre Arenización/Desertificación vinculado a la UFRGS y registrado por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), se refiere al hecho de que, durante varias décadas, los arenales fueron motivo de preocupación y controversia. Se creía que la región se veía amenazada por un proceso de desertificación. Hoy, sin embargo, los investigadores han constatado que algunas de estas zonas existen desde hace miles de años y conforman ecosistemas propios. Otras, en cambio, surgieron a raíz del mal uso del suelo y pueden desencadenar procesos erosivos difíciles de controlar, especialmente en un contexto de emergencia climática en el que las sequías son más frecuentes y las lluvias, más intensas.

CUANDO LA PAMPA ERA UNA DUNA

Además de São Francisco de Assis, hay arenales en los municipios de Alegrete, Cacequi, Itaqui, Maçambará, Manoel Viana, Quaraí, Rosário do Sul, São Borja y Unistalda. La preocupación en torno a estas formaciones comenzó con el avance del cultivo de la soja sobre el bioma, en la década de 1970. Desde entonces, se pensaba que la arenización era solo consecuencia del mal uso de un suelo de composición frágil y que ponía de manifiesto un proceso de desertificación.

Sin embargo, en 1987, la investigadora Dirce Suertegaray, por entonces doctoranda en Geografía por la Universidad de São Paulo (USP), identificó que estas formaciones eran, en realidad, naturales. Pionera en la investigación en este ámbito, Suertegaray —hoy profesora visitante en la Universidad Estadual del Amazonas (UEA) y profesora colaboradora en el Programa de Posgrado en Geografía de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB)— observó que lo que ocurría en el bioma no era característico de un proceso de desertificación.

“En aquella época se decía que la soja ampliaba los arenales, pero aquel arenal [que se estaba estudiando, en el municipio de Quaraí, cerca de la frontera con Uruguay] no se encontraba en una región de producción de soja y ya existía”, explica la geógrafa, que también es profesora emérita de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). Ella descubrió, además, otros puntos similares que ya se habían registrado en la literatura histórica antes de la llegada de la agricultura, como en la región de Alegrete y São Francisco de Assis.

La diferencia radica en la cantidad de lluvia que recibe la zona. La I Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Desertificación, celebrada en Kenia en 1994, definió la desertificación como la degradación de las tierras en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, resultante de factores que van desde las variaciones climáticas hasta las actividades humanas.

Así, Dirce explica que lo que ocurre en Rio Grande do Sul no puede considerarse desertificación, ya que el fenómeno no se ajusta a la clasificación climática de zonas de riesgo debido a las elevadas precipitaciones registradas en la región. Además, estos espacios arenosos del estado conforman ecosistemas que, aunque presentan características delicadas y sufren una intensa presión social, no son zonas degradadas. Esto no significa, sin embargo, que no existan zonas degradadas próximas a los arenales, o incluso arenales formados a partir de procesos de erosión derivados de un uso inadecuado del suelo.

Los arenales son fruto de cambios climáticos, pero no de aquellos en los que estamos inmersos y de los que somos responsables. Son vestigios de la época del Jurásico Superior, hace unos 160 millones de años, cuando lo que hoy conocemos como la Pampa era una zona árida formada por dunas, y los dinosaurios gigantes ocupaban el supercontinente Pangea. En esa región, el aumento de la humedad a lo largo de siglos y milenios permitió que la vegetación se desarrollara y adquiriera las características actuales. Los arenales son, por tanto, un testimonio de una época seca y una advertencia sobre la fragilidad del bioma más devastado de Brasil, que, según la plataforma de datos científicos MapBiomas, perdió el 45,6 % de su vegetación autóctona entre 1985 y 2024.

El arenal de São Francisco de Assis, por ejemplo, descrito al inicio de este reportaje, tiene aproximadamente 15.000 años, según los estudios sobre la dinámica de los vientos y la remobilización de la arena realizados por el Grupo de Investigación sobre Arenización/Desertificación.

“La técnica es bastante compleja, pero relativamente fácil de entender: básicamente, cuando la arena está expuesta al sol, recibe radiación. Luego llega otra ola de arena que la cubre, y esa arena que estaba expuesta queda a la sombra y la radiación disminuye. Esta técnica registra el tiempo que la arena ha estado expuesta y el tiempo que ha permanecido oculta a la luz. De este modo podemos datar los arenales, y los más antiguos datados hasta ahora se remontan a hace 15.000 años”, explica el geógrafo Roberto Verdum, profesor de grado y posgrado del Departamento de Geografía de la UFRGS.

“Este indicador es interesante porque, hoy en día, gracias a los estudios globales y regionales, se ha identificado que el último período más seco y frío se situó exactamente entre hace 18.000 años —que sería el punto álgido— y hace 10.000 años. Así pues, los 15.000 años se sitúan justo en el medio.” También destaca que el arenal más reciente datado por el grupo tendría 200 años, lo que también encaja en un período de escasez hídrica y frío conocido, a escala global, como la Pequeña Edad de Hielo.

La arenización, explica Verdum, es un proceso de formación de depósitos arenosos de origen fluvial y eólico asociados a factores como el clima, el relieve y la cubierta vegetal. Puede estar relacionada o no con actividades agrícolas. Según él, el origen de estas manchas arenosas está relacionado con la susceptibilidad de las rocas y los suelos de la Pampa, así como con la dinámica de las lluvias torrenciales y los períodos de sequía. “Los impactos del mal uso y la mala gestión del suelo, con el empleo de tecnologías inadecuadas para los frágiles suelos de esta región, pueden constituir uno de los principales factores que contribuyen a la aparición de nuevos focos de arenización”, advierte el geógrafo.

 

areal redondo são francisco de assis_ alina souza
Areal Redondo, São Francisco de Assis. Foto: Alina Souza

 

LOS ARENALES LATEN

Al tratarse de formaciones situadas en un bioma de suelo frágil, durante muchos años una de las preocupaciones fue el aumento de los arenales, debido a la observación de un proceso de arenización constante y creciente. Hoy, sin embargo, las evidencias científicas demuestran que la superficie de los arenales no está en expansión. Suman alrededor de 5000 hectáreas (o 50 kilómetros cuadrados), según la medición realizada por el Grupo de Investigación sobre Arenización/Desertificación en 2023, el equivalente a dos veces la extensión de Fernando de Noronha, o un poco menos que un país como San Marino, que tiene 6120 hectáreas.

 

Mapa Focos Arenizacao.jpg
Municipios gaúchos con focos de arenización. Fuente: Caneppele, 2019

 

Sin embargo, la preocupación por el aumento de los arenales tenía su fundamento, ya que en las décadas de 1980 y 1990 se observó un crecimiento de las áreas arenosas. A partir de los años 2000, no obstante, estas comenzaron a reducirse. La ciencia identificó entonces que los arenales “laten”, como afirma el profesor Roberto Verdum, reduciendo y aumentando su superficie en función de los períodos de sequía o humedad.

“Los estudios de seguimiento que hemos realizado desde 1987, en 1994, en 2001, en 2011 y, ahora, en mi tesis, en 2023, muestran que los arenales no se expanden. Crecen y luego disminuyen en función de las condiciones meteorológicas”, afirma Caneppele, autor de la tesis doctoral Servicios Ambientales Hídricos de la Arenización. Para comprender la dinámica de estas zonas, los investigadores observaron, entre otros aspectos, el comportamiento de una de estas formaciones en el municipio de São Francisco de Assis. Durante un año, realizaron mediciones periódicas de los límites del arenal con GPS de precisión y técnicas de señalización.

“En los períodos de sequía, la tendencia es que la franja de arena aumente, porque la vegetación de su entorno y de su interior sufre la escasez de agua. En un suelo arenoso, cuanto mayor es la falta de lluvias, mayor es la tendencia a resecarse”, explica Verdum. Esto afecta directamente al desarrollo de las plantas, sobre todo a la cubierta vegetal herbácea, que tiene un enraizamiento más superficial. “Pero luego llega el período húmedo —el más húmedo del año, o el de los años más húmedos— y el arenal se reduce. Puede producirse un retroceso de 10 u 11 metros con respecto al borde, y después vuelve a aumentar. Así pues, funciona con un latido que sigue estas variaciones a corto plazo.”

El pulso al que se refiere el geógrafo también puede observarse desde las alturas. Las mediciones por satélite ayudan a visualizar esta dinámica: crecimiento de las zonas arenosas en la década de 1990, disminución en la de 2000 y un nuevo aumento en la de 2010. Los datos de MapBiomas que muestran esta oscilación fueron recopilados para este reportaje por Enzo Gonçalves Luciano, máster en Ciencias e ingeniero forestal por la Universidad Federal de Santa Catarina. Forma parte del programa de formación en ecología cuantitativa del Instituto Serrapilheira, entidad asociada en la investigación Águas Partidas, coordinada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en colaboración con ocho medios de comunicación de la región.

 

Area de duna 2col x 8.jpg
Variación de la superficie con arenización de 1985 a 2024 en los diez municipios afectados por estas formaciones. Elaborado por Enzo Gonçalves Luciano con datos de MapBiomas. Arte: Leandro Maciel

 

La figura muestra la evolución de la superficie ocupada por arenales entre 1985 y 2024, considerando intervalos de cinco años. Las estimaciones se obtuvieron a partir de la Colección 10 de MapBiomas, utilizando la clase Playa, Duna y Arenal, generada mediante la clasificación de imágenes de la serie de satélites Landsat, con una resolución espacial de 30 metros. Los valores representan la superficie cartografiada en los diez municipios reconocidos por la presencia de arenales. Además de la superficie en hectáreas, la figura muestra el porcentaje respecto a la superficie total analizada en cada año, lo que permite evaluar su variación a lo largo de la serie histórica.

Para mostrar cómo diferentes satélites pueden ofrecer resultados distintos, Luciano comparó las clasificaciones de dos colecciones de MapBiomas de 2023. La colección de Landsat, con una resolución de 30 metros, indicó 3459,5 ha, lo que corresponde al 0,11 % de la superficie de los municipios. Por su parte, el mapeo basado en imágenes de Sentinel-2, con una resolución de 10 metros, estimó 9498,9 hectáreas, equivalentes al 0,31 % de esa misma superficie.

También por estas características, aunque los satélites sean fundamentales, algunas dinámicas relacionadas con la arenización solo pueden comprenderse sobre el terreno. Esto se debe a que estas imágenes no logran captar lo que ocurre bajo las copas de los árboles.

“El satélite, en una visión vertical, revela la superficie a partir de la temperatura. Así pues, el eucalipto, al ser una cubierta vegetal, recubre los arenales y oscurece la reflectancia de la arena”, explica Dirce Suertegaray. La investigadora menciona específicamente los eucaliptos porque, durante años, hubo un gran incentivo por parte de las autoridades públicas para que se utilizara este cultivo con el fin de frenar lo que se creía que era una expansión de los arenales. Además, se consideraba, y en parte aún se considera, una especie capaz de generar ingresos para los productores mediante la venta de madera para la producción de celulosa.

Sin embargo, la geógrafa destaca que, en algunas zonas, el proceso de erosión sigue desarrollándose en las plantaciones de eucalipto. “Hay indicios de que la dinámica hídrica está actuando [en las regiones con plantaciones de eucalipto], con numerosas formaciones de cárcavas y, en ocasiones, barrancos, lo que incluso provoca la caída de eucaliptos, ya que el suelo es muy frágil.” Las cárcavas son surcos que se forman en medio del campo por donde discurre el agua. Con el tiempo, pueden ir profundizándose hasta alcanzar el nivel freático, convirtiéndose entonces en barrancos.

Dado que el suelo es propenso a la arenización, es posible que algunas zonas no sean arenales ya consolidados a lo largo del tiempo, sino áreas degradadas o en proceso de degradación, debido a un uso y una gestión inadecuados del terreno. Distinguir estas zonas es fundamental para establecer políticas públicas adecuadas, con el objetivo de recuperar o preservar cada espacio. Caneppele explica que este mapeo lo está llevando a cabo actualmente el Grupo de Investigación sobre Arenización/Desertificación a partir de la identificación de los arenales que existían antes de la introducción de la maquinaria agrícola y la ganadería intensiva. Para determinar qué había en la Pampa antes de la década de 1970, cuando comenzó la introducción de maquinaria agrícola pesada, se recurre a relatos históricos de viajeros e incluso a la literatura.

El viajero y naturalista francés Auguste Saint-Hilaire, por ejemplo, escribió en 1822 sobre la región de Quaraí en su obra Viaje al Río Grande del Sur: “Región muy llana, terreno arenoso y pedregoso, pastos excelentes, pero donde la hierba es baja y poco abundante; aún hay algo de vegetación, pero ninguna planta con flores […]. Ni una sola casa ni ganado; sin embargo, antaño había muchas estancias, pero fueron totalmente destruidas durante la guerra. […] Allí crecen pequeños árboles y arbustos que forman un matorral muy denso y, a su alrededor, se ven hierbas rígidas y altas pertenecientes a la familia de las compuestas.”

“Hay fotografías aéreas de 1940 y de 1960. Lo que aparece en las fotografías de 1960 es un arenal natural, porque en la década de 1960 no había maquinaria. Se practicaba la ganadería extensiva, y la ganadería extensiva no genera arenales. Así pues, estamos adquiriendo la base de datos del Ejército, y ahora tenemos que realizar toda la cartografía y la superposición de estas imágenes; estamos trabajando en ello”, explica Caneppele.

Es importante destacar que, cuando se habla de “natural”, no significa que no haya habido ninguna influencia humana en esos lugares, sino que se trata de arenales que se han consolidado a lo largo del tiempo. Verdum afirma que puede ser una “trampa” intentar definir el paisaje como natural o cultural. “El paisaje ya es un híbrido, debido a la magnitud de las intervenciones humanas o sociales a diversas escalas, desde la local hasta la global. Así pues, para mí, el paisaje es precisamente esta interfaz entre elementos dinámicos, tanto de la naturaleza como de las sociedades humanas a lo largo de la historia.”

 

areal manoel viana_veridiana dalla vecchia
Un arenal en Manoel Viana. Foto: Veridiana Dalla Vecchia

 

NO HAY NADA QUE RECUPERAR

La superficie total ocupada por los arenales puede parecer pequeña si se compara con la extensión total de la Pampa: son menos de 5000 hectáreas de un total de 19,4 millones de hectáreas del bioma. Sin embargo, puede resultar significativa a nivel individual para cada propietario cuyas tierras se vean afectadas por el fenómeno, ya que allí no es posible cultivar ni criar animales. También por eso, durante décadas, se ha intentado “recuperar” los arenales.

“Al inicio de las investigaciones [en la década de 1980], prevalecía la idea de que los arenales eran algo negativo, algo contra lo que había que luchar; se trataba de un paradigma principalmente agronómico, que consistía en intentar evitar que el arenal se expandiera. Pero hoy se sabe que los arenales no se expanden”, destaca Caneppele. “Llevamos ya más de 35 años diciendo que se sabe que no se trata de degradación, sino de un fenómeno natural que ocurre en la Pampa.”

El geógrafo, que lleva 14 años trabajando con los arenales, defendió su tesis doctoral en 2023, en la que explica cómo estas formaciones prestan un importante servicio a Rio Grande do Sul: ser una zona de recarga del Sistema Acuífero Guaraní (SAG). “Cuando nos dimos cuenta de que presentaban una dinámica de estancamiento, se nos encendió la bombilla: ‘Vaya, si están ahí y no se expanden, es que prestan algún tipo de servicio medioambiental’.”

Caneppele se dio cuenta de que los focos de arenización y las zonas de recarga del SAG se solapaban. A partir de ahí se realizaron mediciones que demostraron que el agua se infiltra en los arenales, los cuales, a su vez, la filtran y recargan el acuífero. “De la precipitación media de Rio Grande do Sul, hemos identificado que el 14 % de lo que llueve recarga el acuífero. Así pues, no es que el 100 % de lo que entra en el arenal vaya a recargarlo.” El geógrafo destaca que el agua que se infiltra a través del arenal no contiene pesticidas, a diferencia de la que se infiltra en el suelo donde hay cultivos. “No hay ningún contaminante en el arenal. Es un suelo preservado. Por lo tanto, el agua que caiga allí, en teoría, entrará limpia.”

 

AQUIFERO 1. 2col x 16pdf.jpg
Área cubierta por el Sistema Acuífero Guaraní en Brasil. Fuente: Caneppele, 2019. Arte: Leandro Maciel

 

AQUIFERO 2 2col x 15 .jpg
Relación entre las áreas de recarga del Sistema Acuífero Guaraní y los focos de arenización del suroeste de Rio Grande do Sul. Elaborado por Jean Carlo Caneppele, 2020. Arte: Leandro Maciel

 

Entender los arenales como proveedores de servicios medioambientales permite desarrollar políticas públicas para su valorización económica. Una de las posibilidades sería incluir estas formaciones en un mecanismo de Pago por Servicios Ambientales (PSA) en el que los propietarios rurales que adopten prácticas de conservación y gestión sostenible del medio ambiente puedan recibir una compensación económica por ello. Caneppele investiga el servicio de filtración del agua, pero hay otros. “Se pueden tener servicios ambientales relacionados con la biodiversidad o el paisaje. Hay algunas iniciativas para convertir el arenal de Quaraí en una unidad de conservación y en una ruta turística, ya que es un lugar muy singular. Ya se organizan visitas a los arenales con fines turísticos.” La página web del gobierno estatal señala el “Sítio Complexo do Areal”, o simplemente “Sítio do Areal”, como destino turístico de Rio Grande do Sul. La formación se encuentra en la frontera occidental del estado.

Esos pequeños trozos de tierra actúan como puntos de infiltración del agua de lluvia, que alimenta uno de los mayores acuíferos del mundo, el Sistema Acuífero Guaraní. “Nos planteamos un nuevo paradigma, no solo en mi tesis, sino junto con varios otros investigadores, según el cual, si los arenales son naturales, el paradigma consiste en conservarlos. Y ahí también entra en juego el modelo económico capitalista, que presupone su uso.”

Los servicios hídricos que prestan los arenales podrían tener un valor de hasta 11,3 millones de reales (unos 2,2 millones de dólares) al año, según los cálculos realizados por Caneppele en su tesis doctoral. Para llegar a esta cifra, el geógrafo tomó como referencia el costo del tratamiento del agua —0,85 reales por metro cúbico— y lo multiplicó por la superficie de arenización que recarga el acuífero y por el valor estimado de recarga, del 14 % de la precipitación. A partir de ahí, llegó a un total de 8,3 millones de reales (1,6 millones de dólares) al año, considerando una precipitación anual de 1400 mm, y a 11,3 millones de reales al año para una precipitación de 1900 mm.

El geógrafo sostiene que esta valoración puede servir de base para la creación de políticas públicas de PSA, promoviendo el acceso a ingresos para los productores rurales —sobre todo los pequeños— que contribuyan a la protección de los arenales y de los elementos naturales que los componen.

Los arenales acaban siendo un espacio improductivo, que no genera ingresos para la familia y termina provocando pérdidas económicas a los pequeños productores. Por ello, la idea de Caneppele es fomentar y presentar a los propietarios rurales los servicios ambientales, integrando la conservación del arenal para que preste ese servicio ambiental de filtración con una cadena económica. Esta valorización monetaria incentivaría, según el geógrafo, a que el productor rural permanezca en la tierra.

En la actualidad, la especie que mejor se adapta a los suelos arenosos de la región es el eucalipto, que para muchos productores constituye una fuente de ingresos gracias a la venta de madera para la producción de celulosa. Sin embargo, la silvicultura también tiene repercusiones en una región compuesta principalmente por gramíneas y arbustos. El año pasado, el gobierno estatal publicó la Zonificación Ambiental de la Silvicultura (ZAS), que establece las directrices para la actividad silvícola en Rio Grande do Sul, con el objetivo de conservar los ecosistemas naturales frente a los posibles impactos ambientales derivados de esta actividad económica.

Según el documento, las áreas consideradas no consolidadas de arenales pueden utilizarse, siempre que se gestionen adecuadamente y con el objetivo de estabilizarlas y generar beneficios económicos. Las áreas consolidadas situadas dentro de proyectos forestales, en cambio, deben considerarse Reserva Legal, y para ellas debe establecerse una franja de protección destinada a la conservación de la fauna, la flora y el paisaje. En la actualidad, los arenales considerados consolidados son aquellos identificados a partir del Atlas da Arenização: Sudoeste do Rio Grande do Sul (Atlas de la Arenización: Suroeste de Rio Grande do Sul), de 2000, elaborado por los geógrafos Dirce Suertegaray, Laurindo Antonio Guasselli y Roberto Verdum.

Aunque a primera vista pueda parecer que las praderas de la Pampa y los arenales no albergan una gran biodiversidad, se trata de una impresión errónea. Los campos de Rio Grande do Sul albergan 12.503 especies entre fauna, flora, hongos y bacterias, lo que supone alrededor del 9 % de las que se conocen actualmente en el país. Los datos fueron publicados en enero por la revista internacional Frontiers of Biogeography y forman parte de una amplia investigación en la que han participado más de 120 científicos de 70 instituciones diferentes.

Según el estudio, 622 especies están clasificadas como en peligro crítico de extinción, en peligro o vulnerables. Veintitrés especies ya se consideran extintas en el bioma, 17 de ellas plantas. Sin embargo, aún queda mucho por hacer para conocer el grado de amenaza al que están sometidas las especies. El estudio señala que solo alrededor de un tercio de las especies registradas han sido estudiadas lo suficiente como para determinar ese dato.

Para la región de los arenales del suroeste de Rio Grande do Sul, un análisis cruzado de datos realizado para este reportaje por el ingeniero forestal Enzo Gonçalves Luciano relacionó la presencia de estos ecosistemas arenosos con los registros de biodiversidad y las áreas prioritarias para la conservación determinadas por el Ministerio de Medio Ambiente de Brasil (MMA). La información del mapa nos permite comprobar que varias especies con algún grado de amenaza se encuentran en zonas de arenización o cerca de los arenales, lo que corrobora la importancia de la preservación de los ecosistemas locales.

Luciano delimitó los diez municipios con presencia de arenales a partir de la tesis de Caneppele y señaló las áreas arenosas conforme a la Colección 10 de MapBiomas (año 2024). Debido a la reducida extensión espacial de estos entornos, se consideró un área de influencia de 5 kilómetros alrededor de las formaciones arenosas para consultar los registros de presencia de especies con algún grado de amenaza. Las especies se recopilaron a partir de la base de datos de la red internacional GBIF —Sistema Global de Información sobre Biodiversidad— y de speciesLink, una infraestructura digital de Sudamérica creada para integrar y compartir datos científicos sobre biodiversidad.

 

Mapa Geral RS 4col x 15 .jpg
Fuentes: GBIF, speciesLink, MMA y MapBiomas. Autor: Enzo Gonçalves Luciano, 2026. Arte: Leandro Maciel

 

El mapa muestra únicamente la presencia de especies clasificadas en las categorías Vulnerable (VU), En Peligro (EN) y En Peligro Crítico (CR), según las listas nacionales e internacionales de conservación, complementadas con la información de Flora e Funga do Brasil para verificar el endemismo de las especies vegetales. También incorpora la superposición con las Áreas Prioritarias para la Conservación del bioma Pampa, facilitadas por el MMA, lo que permite integrar información sobre la distribución de los ecosistemas arenosos, la biodiversidad amenazada y las áreas prioritarias para la conservación.

Asociadas a los arenales, existen numerosas especies autóctonas y endémicas, es decir, que solo se dan en una región determinada, o que se han adaptado a los campos arenosos. Entre las especies que se encuentran habitualmente en estas formaciones están el lagarto espinoso (Tropidurus catalanensis), el butiá enano (Butia lallemantii) y la hierba limón (Elyonurus sp.).

Entre las especies de fauna que presentan cierto riesgo de amenaza, según el estudio realizado por Luciano, se encuentran el mono aullador rojo (Alouatta guariba), la lagartija de las rocas (Homonota uruguayensis) y el gato de los pajonales (Leopardus colocolo). En cuanto a la flora, hay riesgo para especies de cactáceas como Echinopsis oxygona y Parodia ottonis.

 

são francisco de assis _ alina souza
Cactus en los arenales. Foto: Alina Souza

 

são francisco de assis _ alina souza (2)
Cactus en los arenales. Foto: Alina Souza

 

Según investigadores como Verdum y Caneppele, la diversidad biológica de los arenales y su entorno indica que la arenización no debería considerarse una forma de degradación ambiental. Sin embargo, las dinámicas sociales de ocupación del suelo pueden acelerar los procesos erosivos y la desaparición de la fauna y la flora autóctonas.

CAMBIO CLIMÁTICO Y DEGRADACIÓN

“¿Sabes lo que hice? El viernes llevé el ganado a la subasta y lo vendí todo.” La decisión del ganadero Cevi Siqueira, de São Francisco de Assis, municipio del suroeste de Rio Grande do Sul, de deshacerse en junio de sus 28 animales se debió a la previsión de un súper Niño que comenzará ya entre julio y septiembre de este año. “Si la otra vez pasó lo que pasó, imagínate ahora.” Se refiere a 2024, cuando una combinación de fenómenos meteorológicos provocó que el estado sufriera su mayor tragedia climática. Ese año, más de 6 millones de personas se vieron afectadas, según un estudio publicado en julio de este año por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), en 478 municipios, debido al exceso de lluvias que provocó inundaciones, deslizamientos de tierra, crecidas y torrentes. La Defensa Civil del Estado contabilizó 185 fallecidos, y los perjuicios económicos se calculan en miles de millones de reales.

Ese año, Siqueira tuvo que llevar a sus animales a la finca de un vecino para salvarlos de las aguas que inundaban su propiedad. Aun así, perdió nueve vacas. El agua llegó a estar a 20 centímetros de su casa. Durante 12 días, esperó a que bajara el nivel del agua. Una vez que bajó, ya no había comida para los animales, pues el pasto se había podrido. Ahora ha decidido tomar precauciones y se ha quedado solo con las ovejas, que “solo hay que subirlas a la camioneta y llevárselas”.

cevi siqueira_alina souza (2)
El productor Cevi Siqueira. Foto: Alina Souza

 

Al tratarse de un suelo frágil, la tierra arenosa de esta región de Rio Grande do Sul se ve muy afectada por la acción del agua y de los vientos. Roberto Verdum cuenta, por ejemplo, que entre 1983 y 1984 se formó un gran barranco en São Francisco de Assis, cuando se produjo un fuerte fenómeno de El Niño. En aquellos años, la intensidad y el volumen de las lluvias provocaron que los embalses se desbordaran y que el agua abriera surcos en el suelo. Hoy, la vista del barranco recuerda a un cañón: mide 300 metros de largo y 80 metros de ancho en su cabecera. El geógrafo, que visita la región desde 1990, afirma que la presencia de vegetación indica que la formación parece haberse estabilizado. Sin embargo, el fenómeno de El Niño que se avecina podría cambiar este panorama.

 

voçoroca são francisco de assis _ alina souza (4)
Un barranco en el municipio de São Francisco de Assis. Foto: Alina Souza

 

Aún no se sabe cómo afectará el cambio climático a los arenales. Por ahora, solo hay hipótesis. Aunque los arenales no estén aumentando, tal y como señalan investigadores como Verdum, Suertegaray y Caneppele, la intensificación de los fenómenos climáticos extremos puede desencadenar procesos erosivos que generen barrancos y cárcavas. A través de estos canales se transporta la arena suelta, que con el tiempo se va acumulando en el lecho de los ríos y en el campo, formando nuevos arenales.

Siqueira fue testigo de la formación de una gran cárcava el año pasado en su propiedad. “Aquí atrás se ha abierto un agujero enorme, tienes que verlo. Hay zonas que tienen unos 6 metros de profundidad por unos 200 metros [de largo], más o menos.” El ganadero cuenta que la crecida de 2024 provocó la sedimentación del río cercano y que, el año pasado, con las fuertes lluvias, el río se desbordó hacia su finca, abriendo una cárcava en el suelo. Siqueira, que lleva unos 30 años viviendo allí, no tiene ninguna duda de que las lluvias intensas han aumentado. Y tiene razón.

 

cevi siqueira_alina souza
Siqueira observa la cárcava que se abrió en su propiedad. Foto: Alina Souza

 

voçoroca são francisco de assis _ alina souza (5)
Butiás enanos en el barranco de São Francisco de Assis. Foto: Alina Souza

 

Al analizar para este reportaje los datos históricos de 37 estaciones pluviométricas de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico (ANA) instaladas en municipios con arenales, el físico Sandro Pauli Jr. identificó una tendencia al aumento de las precipitaciones entre 1940 y 2024. Las pruebas estadísticas aplicadas a esta serie histórica de más de 80 años evaluaron la evolución del acumulado medio anual, el aumento del volumen máximo que cae en un solo día y la frecuencia de tormentas extremas, superiores a 100 milímetros diarios. En todos los escenarios, el resultado fue el mismo: existe una tendencia clara, creciente y estadísticamente significativa. La validación de estas pruebas demuestra que los cambios observados a lo largo de las últimas décadas no son fluctuaciones pasajeras, sino el reflejo de una transformación climática en la región.

 

Rede 5col x 11.5.jpg
Autor: Sandro Pauli Jr. Arte: Leandro Maciel.

 

Esta transformación ya se había identificado en un estudio de 2019 del que Verdum es uno de los autores. La dinámica de las lluvias torrenciales en la región de los arenales se ha vuelto más frecuente y, en ocasiones, más intensa, a lo largo de los 90 años de datos analizados. La investigación destaca, además, la conexión sistémica que existe entre lo que ocurre en Rio Grande do Sul y en otras partes del país. El estudio muestra la relación entre el aumento de las lluvias extremas en la región y la mayor presencia de eventos meteorológicos de difícil pronóstico, llamados Complejos Convectivos de Mesoescala. Estos, a su vez, se forman a partir de la intensificación de los Chorros de Bajo Nivel (JBN), corrientes de vientos fuertes que se producen entre 1 y 3 kilómetros de altitud y transportan grandes cantidades de aire cálido y húmedo desde la cuenca amazónica hasta la cuenca del Plata.

En suelos como los del suroeste de Rio Grande do Sul, las lluvias extremas intensifican la erosión, agravando los procesos de arenización en las laderas y arrastrando sedimentos hacia los cursos de agua. Verdum considera que el aumento de las lluvias provocado por el cambio climático puede, sobre todo, causar problemas en zonas susceptibles a la arenización y a los procesos erosivos, “que suelen deberse al mal uso del suelo, como la introducción de maquinaria”. En estos lugares es necesario un cuidado y una gestión adecuados del uso y la ocupación del suelo. En este sentido, el investigador señala que a Brasil le falta un mapeo sobre el uso del suelo. “La idea no es plantar soja en todas partes, sino soja donde la soja da mejores resultados. Es utilizar maquinaria donde el suelo lo aguante. Por lo tanto, la capacidad de adaptación que debemos tener ante el cambio climático es saber dónde estamos trabajando.”

 

Aguas Partidas

Este proyecto es resultado de una colaboración entre periodistas y científicos latinoamericanos, impulsada por el Instituto Serrapilheira de Brasil y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), para explorar el ciclo del agua Atlántico – Amazonia – Andes y las disrupciones en los servicios ambientales que éste proporciona al continente.

.

 

Relacionadas

DSC05562
septiembre 17, 2026

La agonía del río Kaka: las playas muertas y el agua contaminada que dejó la minería de oro en territorio indígena leco

20260521_Goiabal_drone_foto_12
septiembre 17, 2026

El Atlántico avanza hacia la costa y cambia la vida en la desembocadura del Amazonas

IMG_9225 (1)
septiembre 17, 2026

El páramo al que se le paga por sus servicios hídricos pero que no recibe ese dinero

¿En qué quedaron nuestras historias?

DSC05562
septiembre 17, 2026

La agonía del río Kaka: las playas muertas y el agua contaminada que dejó la minería de oro en territorio indígena leco

20260521_Goiabal_drone_foto_12
septiembre 17, 2026

El Atlántico avanza hacia la costa y cambia la vida en la desembocadura del Amazonas

IMG_9225 (1)
septiembre 17, 2026

El páramo al que se le paga por sus servicios hídricos pero que no recibe ese dinero

  • Investigaciones
  • Quiénes somos
  • Nos faltas tú
  • Contáctenos

© 2024 Centro Latinoamericano de Investigación Periodística. Todos los derechos reservados.

Política de uso de datos de CLIP Políticas de cookies

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Temas
    • Lo público
    • Las libertades
    • La dignidad humana
    • La desinformación
    • El ambiente
  • Investigaciones
    • Aguas Partidas
    • Taladores Digitales
    • Las ruinas del carbón
    • Los Bombardeados: sin derecho a la defensa
    • La medicina del millón
    • Arte de magia
    • Litio en conflicto
    • La mano invisible de las big tech
    • Países Minados II
    • Lazos Amazónicos
    • Negocios de familias
    • Un mundo de dolor
    • Inocencia en juego
    • El otro Río de la Plata
    • Las grietas del litio
    • Los Ilusionistas
    • Tráileres, trampa para migrantes
    • Carbono Opaco
    • NarcoFiles: El Nuevo Orden Criminal
    • Un fondo sin fondo
    • Mercenarios Digitales
    • El caso Lucas Villa
    • El Proyecto Rafael
    • Carbono Gris
    • Política Falaz
    • Tras los pasos de Meco
    • Viaje al centro de Odebrecht
    • Tierra de Resistentes
    • El Negocio de la Represión
    • Mentiras Contagiosas
    • Pandora Papers Latam
    • Amazonía en Riesgo
    • Data- Colaboraciones
  • Investigaciones de Aliados
  • Clipoteca
  • Quiénes somos
  • Newsletters
  • Contáctenos

© 2024 Centro Latinoamericano de Investigación Periodística. Todos los derechos reservados.

Política de uso de datos de CLIP Políticas de cookies