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Candiota vive del carbón, pero sufre los efectos sobre la salud y se enfrenta a un futuro incierto

Los estudios asocian la explotación de este mineral con un mayor riesgo de enfermedades y problemas cognitivos en los niños, mientras que los residentes y los trabajadores se unen para buscar una transición energética justa.

03/06/2026

Por: Sílvia Lisboa y Maurício Frighetto (Matinal)

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Foto: Sílvia Lisboa. Ilustración: Gastón González.

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En el pasado, los mineros solían llevar jaulas con canarios al bajar al subsuelo para extraer carbón. Pequeños, jadeantes y con un metabolismo acelerado, estos pájaros servían como las sirenas de hoy en día: si dejaban de cantar o se desmayaban, era señal de la presencia de gases tóxicos. Había que abandonar la mina de inmediato.

En las minas a cielo abierto, como las de la región de Candiota, que alberga el mayor yacimiento de carbón de Brasil y dos centrales termoeléctricas, son los tuco-tucos los que desempeñan un papel similar al de los canarios. Primos de los capibaras, a estos pequeños roedores casi nunca se les ve. Son diminutos y tienen dientes afilados que sobresalen de la boca y que les sirven de picos para excavar túneles subterráneos. Pero su presencia, aunque discreta, sirve como biomarcador ambiental, ya que están directamente expuestos al suelo, al aire y al agua. 

Si la contaminación les afecta, es señal de que todo un ecosistema está contaminado y puede afectar también a la salud de la población local.

En Candiota, la población de estos animales que emiten el sonido «tuc-tuc» que proviene de las profundidades de la tierra es más reducida y más joven —lo que indica una mayor mortalidad— y su ADN está contaminado por metales pesados en comparación con sus parientes de Pelotas, una ciudad situada a unos 130 kilómetros de distancia y sin actividad minera. Pero los resultados de esta investigación, publicada en 2000 y dirigida por la bióloga y doctora en genética y biología molecular Juliana da Silva, no tuvieron el mismo impacto que el canto —o mejor dicho, el silencio— de los canarios en las minas a principios del siglo XX.

«La contaminación de los animales demuestra que los contaminantes circulan por el ecosistema y pueden afectar a toda la cadena biológica. Los animales expuestos pueden acumular contaminantes y presentar alteraciones fisiológicas y reproductivas, lo que funciona como una alerta temprana de riesgo ambiental», observó Silva, entonces investigadora del Departamento de Genética del Instituto de Biociencias de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS). «Para los seres humanos, esto refuerza la preocupación por la exposición crónica, ya sea por inhalación de partículas, contacto con el suelo o consumo de agua y alimentos de la región».

credito Ariadna Tripaldi iNaturalist
El tuco-tuco del Pampa actúa como centinela de la contaminación provocada por el carbón. Foto: Ariadna Tripaldi / iNaturalist

Matinal estuvo en Candiota a principios de mayo para averiguar si la comunidad del municipio y de la región, que abarca otros seis municipios, conoce los estudios que han analizado los efectos del carbón en la salud de la población realizados en los últimos 20 años. El reportaje forma parte de la investigación transfronteriza y colaborativa «Las ruinas del carbón», un proyecto liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) que reúne a doce medios de comunicación en torno al fin de la energía del carbón en América Latina.

La mayoría de los entrevistados afirmó no tener conocimiento de los estudios, ni siquiera el alcalde Luiz Carlos Folador (MDB), que cumple su cuarto mandato. Ni siquiera los agricultores de los asentamientos de Hulha Negra, vecina de Candiota, que destacan por su producción agroecológica, recordaban los estudios sobre los riesgos de la contaminación. 

En la Oficina de Vigilancia Sanitaria de Bagé, el municipio más grande de los alrededores, con más de 120 mil habitantes y cuyos investigadores de Urcamp, una de las universidades locales, también participaron en los estudios realizados en Candiota, tampoco hay registro de los datos.

El único que recordaba las investigaciones era el actual director de comunicación del Sindicato de Mineros de Candiota, Hermelindo da Trindade Ferreira. «Recuerdo cuando el equipo comenzó con la investigación sobre los tuco-tucos y luego querían hacerla con las personas que vivían en Candiota para identificar la posibilidad de cáncer», dijo Ferreira, que trabaja en el mantenimiento de la maquinaria de la Companhia Riograndense de Mineração (CRM) desde 2002. 

Hermelindo da Trindade Ferreira, Sindicato dos Mineiros de Candiota credito Silvia Lisboa
El ingeniero mecánico Hermelindo da Trindade Ferreira lleva 24 años trabajando en las minas de Candiota y es director del Sindicato de Mineros. Foto: Sílvia Lisboa

El inicio de la carrera de Hermelindo Ferreira en la empresa estatal de carbón de Rio Grande do Sul coincide con el inicio de los estudios de las biólogas Juliana da Silva y Paula Rohr en Candiota. El impacto en los tuco-tucos llevó a Silva a ampliar los estudios también a la salud de los mineros.

En el estudio, publicado en 2013 en la revista Environmental and Molecular Mutagenesis, participaron 41 trabajadores de CRM, dedicados a la extracción y el transporte de carbón, y 29 personas de Bagé y Candiota sin exposición ambiental a los contaminantes del mineral; se excluyó de la muestra a los fumadores que consumían más de 20 cigarrillos al día. Mediante el análisis de células de la mucosa bucal y análisis de sangre, las científicas identificaron que los trabajadores de las minas a cielo abierto también presentaban daños genéticos, probablemente causados por el estrés oxidativo generado por la exposición a las mezclas de residuos del carbón. Los resultados se publicaron en 2013 en la revista Environmental and Molecular Mutagenesis.

Además de los efectos genéticos identificados, Silva y Rohr también evaluaron un indicador del envejecimiento celular: los telómeros (extremidades protectoras de los cromosomas, que actúan como los casquillos de plástico de los cordones que evitan que el material genético se deshilache). Descubrieron que los telómeros de los mineros eran más cortos que los de la población no expuesta, lo que indica una mayor susceptibilidad a desarrollar enfermedades como el cáncer. Los resultados de este análisis se publicaron en la revista científica Ecotoxicology and Environmental Safety en 2020.

Silva señala que estos efectos no son una sentencia, ya que pueden variar entre los individuos. «La constitución genética de cada persona influye en la capacidad de metabolizar sustancias tóxicas y reparar el daño en el ADN. Las variaciones en los genes implicados en la desintoxicación (el proceso natural del cuerpo que elimina toxinas) y en los mecanismos de reparación pueden hacer que algunos trabajadores sean más susceptibles a los efectos de la exposición, mientras que otros logran lidiar mejor con esos daños», advirtió la profesora del programa de posgrado profesional en salud y desarrollo humano de la Universidad La Salle de Porto Alegre, donde coordina el Laboratorio de Genética Toxicológica. Pero ya hay un consenso científico de que la exposición continua puede provocar un deterioro prematuro de la salud. «No se trata solo de un riesgo teórico: existen alteraciones biológicas medibles en estos trabajadores, lo que justifica la adopción de medidas de protección, la reducción del tiempo de exposición y políticas que busquen preservar la salud a lo largo de la vida», afirmó. 

Hermelindo Ferreira recuerda que los resultados de la investigación con los mineros causaron inquietud entre los trabajadores y en la dirección de la CRM, que decidió contratar a otros investigadores para confirmar o desmentir los daños. Un equipo de científicos de la Universidad Federal de Rio Grande (Furg) —que posteriormente realizaría más investigaciones en la región— llevó a cabo entonces un estudio similar al de Silva, con 158 trabajadores de las minas, que se dividieron en tres grupos según el grado de exposición al carbón. Según el director del estudio, el biólogo Flávio Manoel Rodrigues da Silva Júnior, los mineros más expuestos presentaron un aumento significativo de las alteraciones genéticas en las células de la mucosa bucal asociadas al desarrollo del cáncer, en comparación con el grupo de control (residentes de Candiota). Sin embargo, a pesar de las alteraciones, los resultados de los exámenes aún se encontraban dentro de un rango aceptable según la literatura internacional.

Los resultados tranquilizaron a los mineros. En la entrevista realizada en el sindicato, situado en el barrio más grande de Candiota, donde hay una escuela y pequeños comercios locales, el jefe de la el mantenimiento de CRM no descartó los problemas derivados de la minería, pero cree que ya son cosa del pasado. «Antes se trabajaba en chanclas», comentó, refiriéndose a la falta de equipos de seguridad y protección. Y relató un proceso que era una fuente de contaminación ambiental: «el agua de lluvia que llenaba los pozos iba directamente a los cauces de los ríos y al suelo, sin ningún tipo de tratamiento». Hoy, según Ferreira, hay cuencas de decantación y sistemas de filtración, y la obligación de recuperar 13 hectáreas por cada hectárea explotada.

Para Ferreira, hay mucha desinformación y sensacionalismo en los estudios sobre los riesgos. Citó un estudio publicado en marzo por el Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA), elaborado en colaboración con el Instituto Arayara, que le indignó especialmente; ese mismo estudio también fue mencionado por otros vecinos que miraron los resultados con recelo. 

Según los cálculos realizados por Arayara y el CREA, la contaminación del complejo carbonífero ya habría causado 430 muertes prematuras entre 2017 y 2025. Basándose en estas estimaciones, podría haber hasta 1.300 muertes y pérdidas de 11.700 millones de reales (unos 2,3 millones dólares) en salud hasta 2040, no solo en la región, sino también en otros países fronterizos, como Uruguay, Argentina y Paraguay. 

Otro de los resultados analizó el número de partos prematuros y de niños con bajo peso, otros dos indicadores asociados a la exposición a los contaminantes del carbón. Ferreira vio la conferencia por YouTube y afirmó haberse quedado indignado con los datos. «Compararon los datos con los de la ciudad de Santa María, que tenía un índice de bebés prematuros mayor que el de Candiota. No tenía sentido», afirma el sindicalista. Dijo que no entendía por qué el estudio consideraba que los datos del municipio estaban alterados si eran inferiores a los de Santa María. 

Los científicos presentes el día de la presentación de los resultados también criticaron el estudio por no haber tenido en cuenta los impactos positivos (como la generación de empleo e ingresos) del carbón y por tratar la contaminación como un riesgo adicional, ya que no existe la contaminación cero. El epidemiólogo Carlos Dora, ex coordinador global de Salud y Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sugirió que la evaluación de impacto debería incluir también procesos de escucha y participación de la población local, yendo más allá de los modelos puramente científicos y matemáticos. Este es el punto que más resentimiento genera respecto a los datos de riesgo ambiental entre los residentes, quienes lamentan que no se les escuche. «Parece que aquí solo hay afectados, y eso no es cierto. Es más sensacionalismo que algo serio», dijo Ferreira. 

Según el Instituto Arayara, se tuvieron en cuenta las observaciones de los investigadores, pero estas no invalidaron los resultados, que siguen siendo válidos y están siendo sometidos a una revisión por pares. También defendió que el estudio fue importante para «alertar a la población sobre los riesgos para la salud que supone esta exposición ambiental a los contaminantes atmosféricos procedentes de la minería y la quema de carbón mineral en el municipio de Candiota». La ONG informó de que aboga por la inclusión de los estudios relativos a la salud pública en el proceso de renovación de la licencia de operación de la central de Candiota III, que expiró en abril de 2026 y es objeto de una acción civil pública interpuesta por la entidad que trabaja en la descarbonización de la matriz energética.

La desconfianza hacia algunos estudios y la idea de que la contaminación es cosa del pasado han relegado la preocupación por este tema a un segundo plano. Sin embargo, los hallazgos llevaron a la Fiscalía del Trabajo de Rio Grande do Sul (MPT-RS) a abrir una investigación en 2012 sobre la conducta de la Companhia Riograndense de Mineração (CRM) y de la central termoeléctrica de Candiota, que quema carbón para generar energía. La investigación dio lugar a un acuerdo de ajuste de conducta (TAC), que fue firmado por los directores de la termoeléctrica de Candiota, aún controlada en ese momento por el Gobierno federal. La empresa minera estatal CRM, sin embargo, se negó a firmarlo. A través de su oficina de prensa, la minera afirmó que no lo había firmado porque «el cumplimiento de la legislación es obligatorio y debe respetarse independientemente de la formalización de un TAC». 

La negativa de la empresa estatal llevó al Ministerio Público del Trabajo (MPT) a interponer una acción civil pública contra la empresa minera de carbón en agosto de 2019. CRM fue condenada a cumplir una serie de obligaciones para la protección de los mineros, pero recurrió la decisión. El proceso está paralizado desde 2022 y se espera una resolución definitiva del Tribunal Superior del Trabajo (TST). 

Según el MPT, una de las deficiencias más graves constatadas en la mina fue la falta de protección contra el polvo de la minería: las máquinas, los suelos y los pasamanos estaban cubiertos de suciedad y no existían medidas de humidificación para controlar la dispersión del polvo. «Todo el entorno de trabajo en el complejo de cintas transportadoras es un entorno degradado, destartalado, oscuro, sucio, peligroso y extremadamente hostil para el trabajador», señaló el MPT. En cuanto a los exámenes médicos, faltaban medidas preventivas concretas cuando los resultados de los exámenes (como la espirometría) presentaban alteraciones. 

CRM declaró a Matinal que, tras la decisión en primera instancia, «comenzó a implementar medidas de mejora operativa y ambiental, incluso en aspectos que van más allá de los requisitos legales expresos». La empresa no accedió a la solicitud de visitar la mina.

Niños contaminados por plomo

La alerta de los tuco-tucos de que la contaminación había afectado a todo el ecosistema de Candiota también fue identificada por el equipo del biólogo Flávio Manoel Rodrigues da Silva Júnior. A petición del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama), un equipo liderado por la enfermera Ana Luiza Muccillo Baisch y por Rodrigues, ambos de la Universidad Federal de Rio Grande (FURG) en aquel momento, llevó a cabo una serie de estudios con la población de Candiota y de otros seis municipios de los alrededores. La investigación comenzó poco después de los estudios de Juliana da Silva y Paula Rohr y se prolongó durante diez años, hasta hace poco. 

Uno de los estudios, publicado en la revista académica International Journal of Environmental Research and Public Health en 2022, evaluó los resultados neonatales y las pérdidas gestacionales. Se constató que los niños nacidos en estos municipios, cuyas madres estuvieron más expuestas a concentraciones elevadas de contaminantes en el aire, tenían un mayor riesgo de nacer con bajo peso (9,5 %) o de ser prematuros (11,6 %). Según Rodrigues, aunque no se trata de aumentos significativos, el estudio confirmó que la contaminación por carbón es un factor de riesgo para los partos prematuros. Las ciudades de los alrededores, con una estructura sanitaria más precaria, fueron las que registraron los peores índices.

Uno de los resultados más alarmantes fue el descubrimiento de que los niños nacidos entre 2006 y 2009 en la región presentaban niveles de plomo —un metal que causa graves daños neurológicos— en la orina superiores a los permitidos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que, en los niños en edad escolar, no se detecte más de un microgramo por gramo de creatinina en la orina. 

En la región se encontraron niños con más de 20 microgramos de plomo por gramo de creatinina, es decir, niveles 20 veces superiores a lo normal. Cuanto más cerca vivía el niño de la central térmica de Candiota, mayor era el nivel de plomo identificado. El estudio se publicó en 2022 en la revista Environmental Science and Pollution Research.

El plomo puede inhalarse o ingerirse a través del aire, los alimentos o el suelo contaminados; los niños, al ser pequeños, están más cerca del suelo. Los hijos de los mineros presentaban concentraciones más elevadas de este metal en la orina, señaló Rodrigues. «Un nivel tan alto demuestra que los niños estaban expuestos a concentraciones elevadas de plomo en el entorno», explicó el investigador. El metal puede tener un efecto neurotóxico. En el mismo estudio, Rodrigues y Baisch detectaron que el 23% de los niños evaluados ya presentaban un deterioro de la capacidad intelectual que podría estar asociado a la presencia del metal pesado en el organismo. 

En una entrevista concedida a esta alianza periodística, el biólogo, actualmente profesor de la Universidad Federal de Alagoas, en el noreste del país, afirmó que Candiota sufre una doble vulnerabilidad. «Existe una vulnerabilidad química, debido a la exposición de la población a estas sustancias, y una vulnerabilidad socioeconómica, porque se trata de una región muy desfavorecida», afirmó Rodrigues, quien también es segundo vicepresidente de la Sociedad Brasileña de Ecotoxicología. 

Dependencia extrema

Al mismo tiempo que las investigaciones muestran que la explotación del carbón está asociada a impactos en la salud, Candiota sufre el destino de los municipios dependientes de un único sector. El PIB per cápita figura entre los 10 más elevados de Rio Grande do Sul, y el salario medio es el más alto del estado (4,1 salarios mínimos). Pero esa riqueza no está bien distribuida. 

El gobierno municipal recibe entre 3 y 4 millones de reales (entre 590 mil y 790 mil dólares) anuales procedentes de la Compensación Financiera por la Explotación de Recursos Minerales (Cfem), lo que equivale a menos del 5 % del presupuesto municipal, y adolece de bajos índices en materia de educación, analfabetismo y saneamiento básico (solo la mitad de los hogares está conectada a la red de alcantarillado). 

La mayoría de las calles del barrio más grande, Dario Lassance —que antes era una aldea rural—, siguen siendo de tierra batida, lo cual resulta irónico para un municipio que alberga dos cementeras. En él hay un tímido comercio local, casas de mampostería y una plaza donde uno de los medidores de contaminación atmosférica se encuentra junto a la pista deportiva (el armatoste lleva el logotipo de Âmbar Energia, empresa del grupo J&F de los hermanos Wesley y Joesley Batista que opera la central termoeléctrica Candiota III, y no informa de las mediciones como cabría esperar).

En otro ejemplo más de la falta de atención, recientemente la Escuela Estatal Jerônimo Mércio da Silveira, la más grande del municipio, fue clausurada debido a una avería eléctrica y a problemas en el tejado. Las clases se impartieron de forma improvisada en la antigua sede de la central de Eletrobrás, un edificio húmedo que parece abandonado, a pesar de ser el centro cultural del municipio. «Estaban mal acomodados, pero la situación se resolvió temporalmente de maner », dijo el alcalde Luiz Carlos Folador. La solución fue alojar a los niños en aulas cedidas por Âmbar Energia, dentro del complejo de la central eléctrica. Solo tras la presión de la comunidad escolar, la escuela debería contar con una nueva sede, mucho más amplia, pero que no estará lista hasta 2028. 

Antiga usina de Candiota I vai virar centro cultural, mas precisa de reformas. Credito Silvia Lisboa
La antigua sede de la central eléctrica de Candiota es hoy un centro cultural y ya ha acogido a adolescentes de la escuela más grande del municipio, que fue clausurada. Foto: Sílvia Lisboa

Otro indicio de vulnerabilidad es la escasez crónica de agua en la región. Los asentamientos de la reforma agraria, que ocupan una superficie de más de 70 mil hectáreas en la región de Candiota, se han visto obligados a construir cisternas para almacenar el agua de lluvia, que escasea en verano. Un análisis realizado por Matinal a partir de los datos del Sistema Integrado de Información sobre Desastres (S2ID) reveló que, en los últimos 20 años, Candiota ha declarado el estado de emergencia por falta de lluvias en la mitad de ellos. Según la Agencia Nacional de Aguas, la seguridad hídrica es considerada baja.

La precariedad social de Candiota es una realidad compartida por los municipios de los alrededores. Según un análisis realizado por esta alianza periodística, sobre la base de datos de la Secretaría de Evaluación, Gestión de la Información y Registro Único (Sagicad), dependiente del Gobierno federal, Bagé, Hulha Negra, Pinheiro Machado, Herval, Pedras Altas y Aceguá cuentan actualmente con entre un 17% y un 33% de la población que depende del programa federal Bolsa Família. «La vulnerabilidad socioeconómica es un factor extremadamente importante. De hecho, prácticamente todos los estudios muestran que la vulnerabilidad socioeconómica es el telón de fondo de los problemas de salud de la población, y en varios de ellos el impacto de la exposición ambiental se refleja en un empeoramiento del estado de salud de la población», valoró el biólogo Flávio Manoel Rodrigues. 

 

El investigador afirmó haber entregado todos los resultados de los estudios al Ibama y a las secretarías de Salud y Educación, que facilitaron el acceso a los niños y a las mujeres embarazadas. Pero no tuvo noticia de ningún cambio. «Con cada cambio de gobierno, la información se pierde», dijo. «Es muy difícil que la población entienda la exposición ambiental como algo perjudicial, ya que el beneficio económico es concreto e inmediato, y los riesgos para la salud son invisibles y se acumulan lentamente». 

La impresión de Rodrigues fue expresada por Axel Costa, concejal en su primer mandato por el Partido de los Trabajadores, nacido en Bagé. «No puedo pensar en el medio ambiente si no sé qué va a comer mi hijo mañana, si no sé si podré pagar el alquiler mañana», argumentó en una entrevista con Matinal. «Pregunta a cualquier chico de 16, 17 o 18 años dónde quiere trabajar».

Costa se enorgullece de haber trabajado como fontanero industrial en la central termoeléctrica de Candiota. «He sido vendedor ambulante, barbero y leñador. Pero aquel trabajo en la central me dio dignidad, y le dio dignidad a mucha gente», afirmó. «Yo defiendo que el trabajador tenga pan en la mesa».

En una ocasión, en una reunión en Brasilia, se le preguntó al concejal si su defensa de los empleos en las termoeléctricas no estaría protegiendo a las empresas contaminantes y retrasando la necesaria transición energética. «Eso se me quedó grabado. Entiendo perfectamente la urgencia de la crisis climática, debemos ser sensibles a ello», reconoció. «Pero necesitamos atraer otros proyectos para tener calidad de vida y también oportunidades de trabajo».

Incertidumbre tóxica

Una reciente transformación del paisaje parece haber contribuido también a cambiar la percepción sobre los riesgos de la contaminación. Quien llega a Candiota por la BR-293 casi no percibe las chimeneas de las centrales, ocultas tras imponentes eucaliptos entremezclados con árboles nativos como pitangueiras y angicos amarillos plantados por los colonos en uno de los proyectos de reparación ambiental exigidos por el Ibama a las centrales. A orillas de la carretera, los viñedos y los olivares han transformado el paisaje y modificado la percepción de la población. 

La bodega Bueno Wines, propiedad de Galvão Bueno, uno de los comentaristas de fútbol más famosos de Brasil, se encuentra a unos 9 kilómetros de la central Pampa Sul y a 20 kilómetros de la de Candiota III. En la página web de la empresa, la región se denomina la «California brasileña» debido al terroir (conjunto de características del suelo, el clima y otros aspectos que dan identidad a los vinos y/o cafés). 

Si la contaminación «fuera tan grave como dicen, Galvão Bueno no elaboraría aquí vinos de 400 reales», afirmó Hermelindo Ferreira. Según la Asociación de Vinos de la Campiña Gaúcha, hay 22 bodegas en la región. Nos pusimos en contacto con Bueno Wines para averiguar si existe preocupación por el impacto de la contaminación en los viñedos, pero no obtuvimos respuesta.

Sin embargo, los datos de seguimiento del Ibama, basados en los informes de la central de Candiota III, muestran que las emisiones de contaminantes siguen siendo elevadas y, en algunos momentos, superan los límites permitidos por la ley, lo que pone en peligro la renovación de la licencia de la central de Candiota III, aún en proceso de análisis por parte del Ibama como muestra este otro reportaje de la serie. «Lo que ocurre es que hoy en día, con los filtros en las chimeneas, las emisiones son de material particulado, como el PM 2,5, cuyo tamaño llega a ser hasta 30 veces más fino que un cabello, imperceptible a simple vista, pero no para el organismo», afirma el geólogo Rualdo Menegat, profesor de la UFRGS. Según el especialista, las partículas son tan tóxicas que se miden en partes por millón. «Basta una parte por millón para causar daño a las personas».

También fue detectada la presencia de metales pesados en el arroyo Candiota, lo que ha llevado al Ibama a recomendar la prohibición de la pesca en el curso de agua. A simple vista, sin embargo, no se aprecia contaminación.

Os relatórios produzidos pela Âmbar Energia mostraram níveis elevados de metais como ferro, manganês e fósforo no Arroio Candiota
Los metales pesados procedentes de la minería acidifican el agua y pueden hacer imposible la vida de los peces en el arroyo Candiota. Foto: Sílvia Lisboa

Fecha límite

Pero los vecinos saben que la quema de carbón para la generación de energía tiene los días contados debido a los acuerdos internacionales para reducir las emisiones y eso les preocupa. Mucho antes de que la crisis climática se convirtiera en una realidad, la región de Candiota ya sufría la falta de oportunidades. Ahora, ambas emergencias se suman.

Ante la omisión del gobierno estatal, que hasta ahora no ha presentado un plan de transición justa anunciado hace más de un año, mineros, agricultores de la reforma agraria, sindicatos, ayuntamientos y concejales de los municipios de la región decidieron unirse para trazar planes concretos que deben ponerse en práctica en los próximos 14 años. En los últimos 14 años, los agricultores han ayudado al complejo carbonífero a reparar el pasivo ambiental: las centrales termoeléctricas han financiado la recuperación de los campos devastados por las socavaciones en los asentamientos y la restauración de manantiales (hasta ahora, ya son 179). 

Plantio de árvores nativas em assentamento de Hulha Negra Divulgação MST
En el marco de un acuerdo con la central eléctrica de Candiota, iniciado en 2011, los colonos lideraron la recuperación de mil hectáreas de zonas degradadas. Foto: Escuela Chico Mendes, Hulha Negra

El Instituto Cultural Padre Josimo, entonces dirigido por el fraile Sérgio, fallecido en febrero de este año, lideró la elaboración de un informe con propuestas. «Esta diversificación es urgente para todos los que vivimos aquí», afirmó Marcelo Bernal, ingeniero forestal y uno de los coordinadores del instituto. 

Entre las propuestas, el carbón seguirá siendo explotado, pero con otros usos que serían menos contaminantes, como la producción de gas y fertilizantes. «El camino que vislumbramos es la gasificación, que ya existe en China, Alemania y Rusia. Ya hemos llevado el carbón de Candiota a China, y ha demostrado ser adecuado para la producción de metanol», afirmó Ferreira. El ayuntamiento de Candiota y el Sindicato de Mineros se muestran entusiastas con los proyectos de la Asociación Brasileña del Carbón Sostenible (ABCS), financiada por las empresas del sector, que prevé el estudio de métodos de captura de carbono y la creación de nuevas plantas industriales para la producción de fertilizantes, un insumo básico que Brasil importa actualmente.

Otra sugerencia es fortalecer las cadenas productivas existentes, como la lechera, la fruticultura y la producción de semillas y plántulas: la región cuenta con la mayor concentración de asentamientos de la reforma agraria del estado, que son un referente en la producción de productos lácteos y semillas agroecológicas.

Mineros y agricultores también articulan con el gobierno federal la posibilidad de transformar a Candiota en una Zona de Procesamiento de Exportaciones (ZPE), atrayendo a empresas que deseen exportar a otros países sin pagar los impuestos nacionales. Esta gestión se está llevando a cabo directamente con el Gobierno federal, a través del Ministerio de Industria y Comercio, dirigido el vicepresidente Geraldo Alckmin. 

El cuadernillo titulado «Transición Energética en el Pampa Gaúcho – Proyecto holístico estratégico para la sostenibilidad del bioma» está disponible en la sede del Instituto, en el barrio de Dario Lassance. También se ha impreso el folleto con la propuesta de la ZPE. Ambos se distribuyen a quienes llegan a Candiota. 

Entre el legado del carbón y el futuro, la región busca un camino.

Las Ruinas del Carbón

Las Ruinas del Carbón es un proyecto liderado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) en alianza con Agencia Ocote (Guatemala), Baudó Agencia Pública (Colombia), Concolón (Panamá), Contracorriente (Honduras), La Nación (Argentina), Matinal (Brasil), N+ Focus (México), Raíz Climática (República Dominicana), Reportea (Chile), Climate Tracker América Latina y Mongabay Latam sobre la salida de la energía a base de carbón en América Latina. Revisión legal: El Veinte.

 

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