Cuando Isaac Juan Francisco recobró la consciencia, trató de agarrar su mochila y huir. Pero estaba malherido. Su cuerpo, uno más entre los 180 que iban apeñuscados al interior de la caja seca del camión cuando sucedió el accidente en lo que ahora llaman allí la ‘curva del migrante’, yacía maltrecho, tirado con muchos otros en la carretera que comunica Chiapa de Corzo con Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, México. “Digan que venían solos”, les había dicho Isaac, según contó al Ministerio Público de la Federación un migrante cuyo nombre no se puede revelar pero que se identifica en el expediente del caso como M. Explicó que así Isaac intentaba zafarse de la justicia pasando por simple migrante, aunque presuntamente era uno de los guías de la expedición.
El testimonio de M. llevó a la detención de Isaac, quien está en prisión preventiva desde el 20 de diciembre de 2021 y es hoy el primer judicializado en México por el accidente de transporte con migrantes más mortífero del que se tiene registro en el país. Desde entonces, la causa penal se ha prolongado por distintos motivos, entre ellos que tres jueces se han declarado impedidos para juzgarla.

Isaac sería uno más de los varios nombres que conforman el laberinto de los aprehendidos e imputados en México por este siniestro, salvo por un detalle. Fue el primero. Detenido, acusado y también olvidado. La fecha máxima permitida para tener a alguien sin juicio en prisión preventiva justificada ya expiró, pero él sigue preso. En febrero de 2023 un juez concluyó que había evidencias suficientes como para ir a juicio, pero éste se pospuso en varias ocasiones, y este guatemalteco de 37 años sigue en prisión en el Centro de Reinserción Social (CERESO) regional de Apizaco, Tlaxcala. La última semana de febrero arrancó el juicio, por los delitos de tráfico de personas agravado y asociación delictuosa. Se prevé que se alargue hasta principios de abril. Cuando termine, un tribunal mexicano dictará por fin sentencia. La Fiscalía General de la República (FGR) pide 34 años de condena.
Según audiencias a las que ha tenido acceso el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), un juez concluyó que las demoras sufridas en el proceso de Isaac son por la estrategia de su defensa, que pidió hasta nueve diferimientos entre julio de 2022 y febrero de 2023. Sin embargo, la FGR y el asesor jurídico de las víctimas reconocen en esos videos que el paro judicial que estalló en 2024 contra la reforma propuesta por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, junto con el volumen de casos de tráfico de personas que se acumulan en el estado de Chiapas y la complejidad del expediente del accidente -que está integrado por varias causas penales- retrasaron la celebración del juicio.
De Isaac se sabe poco. A pesar de la pronta vinculación a proceso, su caso no salió en titulares en prensa, como sí pasó con la captura en julio de 2023 de otras tres personas vinculadas al accidente: el chofer del tráiler, Jose Luis Cruz; el motociclista que le abría paso en la carretera, Brayan Alexis Hernández, y una de las personas responsables de distribuir alimentos entre los migrantes, Juan Antonio Ruiz.
Hay un pequeño rastro de este guatemalteco en las listas oficiales de víctimas y en notas publicadas en los días posteriores al accidente, en las que figura como uno de los primeros atendidos en la Cruz Roja y en el Hospital Gilberto Gómez Maza, de Tuxtla. Cuentan que viajaba en el camión con tres amigos y que tuvo múltiples fracturas en el hombro y las costillas.
Buscándolo, llegó hasta la capital de Chiapas desde Huehuetenango, Guatemala, su compañera María Magdalena Jiménez. Una nota de El Universal del 15 de diciembre documenta el paso de esta mujer por el Hospital Básico Comunitario en Berriozábal donde trasladaron a Isaac junto con otros heridos. Sin embargo, contó a los periodistas que, cuando quiso ver a su esposo, no la dejaron. Le dijeron que él tenía un delito pendiente en Tlaxcala y se lo llevaron. Desde ahí, el nombre de Isaac no ha vuelto a aparecer en prensa.

En 2024, una alianza de 9 medios coordinada por el CLIP y Noticias Telemundo publicó una historia sobre el inhumano tránsito de migrantes embutidos en tráileres a través del extenso territorio mexicano rumbo a Estados Unidos. Preguntó entonces a la FGR quiénes estaban imputados por el accidente. Ésta informó de que entre los detenidos había una persona de Guatemala, pero no develó nombres ni fecha de las aprehensiones. En diciembre de 2024, otra reportera de esta alianza volvió a preguntar por el estado procesal de los detenidos y en esa ocasión, la Fiscalía informó de Isaac “N” como un detenido en diciembre de 2021.
En enero de 2025, CLIP pidió la versión pública del expediente del accidente y pudo confirmar que Isaac seguía en prisión preventiva, a la espera de que se fijara una nueva fecha para el juicio oral.
Los registros judiciales a los que ha tenido acceso CLIP confirman que por lo menos una oficina consular de Guatemala en México sí sabía de la situación de Isaac, pues la vicecónsul guatemalteca en Tuxtla estuvo presente como público en la audiencia intermedia de ese proceso, celebrada en febrero de 2023.
Las grabaciones de esa audiencia también revelan con detalle la acusación de la FGR contra este guatemalteco por su presunta responsabilidad en el accidente. Según esta autoridad, Isaac pertenecía a una banda organizada de 21 personas que enganchó a los migrantes en Guatemala. Entre esos migrantes guatemaltecos estaba M, el testigo mencionado al principio de este relato, quien fue llevado a México por el cruce fronterizo Gracias a Dios. Aseguró M que les indicaron dónde dormir, les dieron comida, les cambiaron moneda, les dieron un chip de celular mexicano. Y también una pulsera amarilla, para que la enseñaran a la policía.
El 9 de diciembre los llevaron a un aserradero en San Cristóbal de Las Casas (Chiapas). Al mediodía, llegaron dos tráileres blancos y una mujer llamada “La Patrona” les indicó que los vehículos saldrían a las 14 horas. Según la Fiscalía, Isaac acomodó a un voluminoso grupo de personas en la caja seca del tráiler marca Kenworth matrícula 444-DW-4, modificada en la parte superior con un respiradero. Marca y matrícula fueron leídas por el fiscal en la audiencia de acusación. La banda que organizó el traslado embutió a 186 hombres, mujeres y niños en filas de 7 personas adentro. Luego, según la FGR, Isaac se montó con ellos y se sentó en una de las cubetas que llevan para las necesidades fisiológicas de la gente, desde donde los vigilaba.
Apenas habían completado una hora de viaje cuando pasaron una caseta de seguridad de la Guardia Nacional. Faltaba poco para las 15:30 horas y las personas a bordo del camión sintieron un acelerón, al que siguió un golpe seco y mortífero. La caja y el tractocamión se separaron y quedaron volcados en la carretera. De la cubeta, Isaac salió proyectado al asfalto caliente. Desde ese día, han pasado cuatro años y tres meses.
Un proceso dilatado y jueces impedidos
Isaac contactó al licenciado Jesús Ortega por recomendación de otros presos del CERESO de Apizaco. Cuando Ortega asumió su defensa, tenía dos objetivos: lograr que Isaac tuviera un juicio y revocar la prisión preventiva mientras esperaba que se cumpliera el primero. Pero en mayo de 2025 un juez desestimó la petición.
En entrevista con CLIP, el abogado reconoció que tanto la pandemia por Covid-19 como la reforma judicial demoraron los procesos judiciales, y que por eso se entiende que éste se haya retrasado tanto. Sin embargo, considera que no había justificación para mantener a Isaac en la cárcel excedido el tiempo legal de la medida cautelar.
Otra de las razones por las que aplazaron el juicio del guatemalteco fue que tres de los jueces designados para oír el caso se declararon impedidos. Las audiencias y documentos del Poder Judicial consultados por CLIP revelan que el primer magistrado se excusó en marzo de 2023 y el último del que se tiene conocimiento, en noviembre de 2024. El argumento fue que, al haber participado en etapas previas, se encontraban “contaminados” de información como para poder participar y juzgar. Finalmente, se tuvo que solicitar apoyo a una juez de distrito adscrita a Veracruz.
Al cierre de esta nota, CLIP volvió a preguntar al Poder Judicial por los diferentes aplazamientos del proceso, y respondió que se debían a “retrasos en las comunicaciones consulares”.
Hay otros 20 acusados que aún esperan juicio, según dijo Ortega, abogado defensor de Isaac.
Información entregada al CLIP muestra que en enero de 2025, el chófer y el operador logísticos -Ruiz y Cruz- se encontraban imputados por los delitos de tráfico de personas, asociación delictuosa y este último también por homicidio y lesiones. La audiencia intermedia estaba programada para el 26 de agosto de 2024, pero se canceló por el paro judicial. En lo que respecta al motociclista colombiano que iba abriendo paso, Hernández, se decidió no vincularlo a proceso.
Así, casi desapercibido por el público, arranca el primer juicio en México a uno de los supuestos responsables de uno de los peores accidentes de migrantes ocurrido en el país.

En Guatemala, el 9 de diciembre de 2024, en el tercer aniversario del accidente, las autoridades capturaron a 10 personas que habrían sido enganchadores y bodegueros de los migrantes caídos en Chiapas. Cinco de ellos fueron extraditados a Estados Unidos, el último en octubre de 2025. Mientras que el resto fueron condenados en Guatemala por tráfico ilícito de guatemaltecos, lavado de dinero y asociación ilícita.
Polleros, guías, choferes y reclutadores son algunos de los títulos que ostentan quiénes hoy enfrentan la responsabilidad por el accidente ocurrido en Tuxtla. Esto en un corredor migratorio donde fueron las propias comunidades indígenas tzotziles las que comenzaron a fungir de guías de sus propios paisanos en su travesía hacia Estados Unidos. Con el paso de los años, el aumento del flujo de migrantes latinoamericanos y de otras partes del mundo, junto con las restricciones asociadas a este movimiento de gente propiciaron que los locales comenzaran a ver el cruce de personas con ojos de negocio.
Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 y el fin del programa de citas de asilo en la frontera, el número oficial de encuentros en los límites norte y sur de México ha descendido. Pero la sociedad civil estima que estas restricciones solo agudizarán los cruces clandestinos, con los peligros que estos conllevan.
Un riesgo que puede pagarse muy caro. Lo saben bien las víctimas del accidente y sus familias, que algunas todavía se recuperan en sus comunidades de los estragos que dejó ese 9 de diciembre. Es el caso de la familia Coc Mohulds De Yat, de Izabal (Guatemala). Tres de sus hombres viajaban en el tráiler; sólo dos regresaron a casa. Con el tiempo, las secuelas físicas y psicológicas mejoraron. No las económicas. Esta familia pagó 375 mil quetzales (unos 48920 dólares) por la travesía frustrada.
La felicidad por los que habían logrado volver a casa quedó rápidamente eclipsada por la necesidad. Mientras los dos hombres se recuperaban, las mujeres de esta familia quedaron con la deuda del viaje a sus espaldas y con dos pares de manos menos para trabajar y liquidarla. Una de ellas, Sandra, buscó asesoramiento jurídico para pelear una compensación económica. Se lo contó a CLIP en diciembre de 2023. A la publicación de esta nota, todavía no la ha logrado.
No sabe nada del juicio de Isaac ni de las condenas en Guatemala. Tras el accidente, nadie les ha dado seguimiento ni tiene ningún contacto de referencia al que acudir. “Yo intenté tocar puertas acá (en Guatemala), pero ni una libra de azúcar nos dieron. Lo primero que me decían es por qué nos habíamos endeudado por el sueño americano. Yo les dije que fue por no tener un buen empleo”, cuenta Sandra.
De las organizaciones no espera mucho. De las autoridades, menos. “Acá en Guatemala, ni caso nos hicieron. Definitivamente nos cerraron las puertas y no nos queda de otra que salir adelante con la ayuda de Dios”.
Una curva que cae en el olvido
En la ‘curva del migrante’, lejos de los tribunales, Rodolfo -que prefiere no dar su apellido- mira entre las rejas de la barda de su taller mecánico al borde de la carretera hacia el puente donde chocó el tráiler hace ya más de cuatro años. Es una tarde cálida en Tuxtla y la vista desde la cuneta es imponente: al fondo, los bordes del Cañón del Sumidero empiezan a perfilarse con el caer del sol. Este mecánico de 56 años fue uno de los primeros en socorrer a las víctimas ese 9 de diciembre. Igual que Pedro, que trabaja en una vulcanizadora en frente del puente, y Rosalba, guardiana de un salón de fiestas apenas unos metros más adelante.

Los tres rememoran y cuentan detalles que arrojan más pistas de lo que pasó esa tarde. Recuerdan que los que pudieron arrancaron a correr colina arriba, entre las calles de la colonia, para perderse en el monte. Entre ellos, Rodolfo cuenta de un hombre que les gritó: ayuden, ayuden, hay mucha gente herida. “Era el chofer. Lo sospechamos por la forma en que se fue corriendo. Tenía sangre aquí (se toca el lado izquierdo de la cabeza) y se fue, huyendo. Y ya otras personas que estaban allá nos dijeron que sí era”.
Rodolfo dice también que, poco antes del accidente, pasó otro tráiler blanco, muy similar al que se volcó. Y que unas muchachas que rescataron del interior de la cabina del camión siniestrado les contó que, poco antes de estrellarse, los ocupantes del cubículo se comunicaron por radio con otro vehículo y que le dijeron al chofer que “le echara ganas” porque no había nadie en la caseta de La Pochota, a la salida de Tuxtla. Y que, después de ese mensaje, el tráiler viró “muy fuerte”.
En el primer aniversario del accidente, los vecinos sembraron pasto y flores. Una señora de Berriozábal, un municipio al oeste de Tuxtla, donó plantas. Rodolfo construyó una capilla azul en honor a La Virgen de Guadalupe, entre el puente y la llantera. Pero al poco tiempo, robaron las luces. Después, la portezuela y finalmente la virgen. Ahora una pintura de esta figura sagrada vigila la curva desde el fondo de la ofrenda profanada.

Cada vez, las visitas y los rezos son menos. Una cruz yace caída. Lleva pintado el nombre de Giovani Raymundo, un joven de 18 años de Chajul (Guatemala) que iba en el tráiler y que trataba de llegar a Estados Unidos por segunda vez. La pintura de los murales conmemorativos comienza a desprenderse. Hay algo en esta esquina que, a pesar del olvido, se aferra a ese 9 de diciembre. Tal vez el poste de luz, todavía doblado. Las flores secas de la capilla. Pequeños recuerdos de una justicia demasiado lenta.
Terminamos la conversación con Rodolfo y le agradecemos. Nos detiene. “Mire, ahorita ya se me volvió a meter la idea. Este año, por el aniversario de ellos, la voy a arreglar”, señala la capilla. “Volveré a poner su lucecita, sus focos. Para que la vean los peregrinos cuando pasen en diciembre. Para que se vea bonito”. Nos despedimos con esa promesa de quienes se niegan a olvidar.
Una investigación coordinada por Noticias Telemundo y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP) con la participación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), Bellingcat, Contracorriente (Honduras), Plaza Pública (Guatemala), EnUn2x3-Tamaulipas, Chiapas Paralelo y Pie de Página (México). Revisión y asesoría legal: El Veinte








